domingo, 2 de abril de 2023

Opinología 1: De soledad, pantallas y ratas.

     

Imagen tomada del corto "Happiness" de Steve Cutss.

No se cual es mi adicción más grave; no sé si es el café con pan, el contenido erótico de internet o el ruido y la distracción de aplicaciones de redes sociales y demás entretenimiento, el teléfono celular se ha convertido en una extensión nuestra, para muestra de ello esta ese sentimiento de pánico que sentimos cuando nos damos cuenta de que nuestro bolsillo de repente está vacío, y respingamos como si  hubiéramos perdido una parte importante de nosotros, como el hígado, un riñón o alguno de esos órganos que nos permiten vivir y que damos por hecho su existencia y estancia en nosotros, y que no nos importan hasta que dejan de funcionar con normalidad.

    Ese  dispositivo móvil es algo más, es nuestro guardián de los secretos, nuestro diario, una extensión de nuestra conciencia y quizá de nuestra moral(?); en el, cual horrocrux o anillo de poder, guardamos un fragmento de nuestra alma, nuestros mejores recuerdos, nuestras esperanzas y sueños  así como nuestros más oscuros secretos y perversiones. El celular es como nuestro oráculo, como una bola de cristal; es nuestra conexión con el mundo. A veces cuando salgo a la calle y levanto la mirada de mi pantalla solo veo soledad; soledad y gente que saluda a una pantalla, gente que baila frene a una pantalla, gente que posa para una pantalla y más gente que ríe y sonríe para esas pequeñas pantallas, entonces me da miedo y vuelvo a prestarle atención a mi pantalla, pasado un rato se me olvida.

    Pero no todo es tan malo, como dije esta pantallita que tenemos en la palma de la mano la mayor parte del tiempo es un oráculo, es una enorme biblioteca de información; es como tener una ventana a la biblioteca de Alejandría en la palma de nuestras manos, en nuestros bolsillos. Es claro que si te dejas llevar por los filtros y algoritmos de las principales aplicaciones nunca saldrás de pasártela viendo gente con cuerpos sensuales  bailando, gente cocinando o haciendo bromas y chistes, hay que buscarle para encontrar información relevante. 

    Supongo que también soy adicto a la soledad, hay que decir que es muy diferente el estar solo al sentirse solo, me gusta estar solo porque puedo dedicarme a mis lecturas, a mis pensamientos, a mis asuntos; supongo que ese gusto por estar a solas conmigo mismo lo desarrolle después de trabajar más o menos cinco años en atención al cliente, donde he llegado a ver a la gente desde una perspectiva bastante cercana y me he dado cuenta que los humanos pueden llegar a se muy muy desagradables. 

    Volviendo al tema de las pantallas, uno debe aprender a alejarse de ellas, pienso que los momentos donde las personas se pueden llegar a sentir verdaderamente solas, abandonadas a la vida, es cuando usan la ventana que nos proporciona la tecnología para ver las vidas de otras personas que ni saben que uno existe. Es peligroso ver la "exitosa" vida de gente ajena mientras vas camino al trabajo que detestas pero que mantienes por necesidad; es peligroso ver los cuerpos perfectos de otros en las redes cuando tienes una autoestima frágil. Puede llevarte a la depresión, a la ansiedad o al suicidio.

    Hay un poema que me encanta, lo pondría dentro de mi top diez fácilmente, su nombre es "escalera de ratas"  y su autora María Rosa Vicente y la parte que más me gusta dice así:  

   "...

Yo,

loco de las montañas azules,
os contemplo
y me río
¿Qué rata seré yo?
¿esa blanca
que lleva pajarita de cuadros
y chistera?
¿Aquella con el rosario prendido
en el hocico?
¿O esa que arrastra
todas las envidias del mundo?
¿Aquella que no piensa
y es arrastrada por el que es más fuerte?
¿Aquella azul que vive por un sueño?
¿O una asquerosa rata negra salvaje?
¿Dónde estaré sentado?
¿en el divino mármol o en el polvo maldito?…
NO ME IMPORTA.
que si soy blanca estaré arriba
y si negra, debajo.
que si soy morada
tendré ganado el cielo en las iglesias.
que si soy lavarán mi cerebro,
no tendré ni opinión, ni voz, ni voto,
y tendré un número por nombre.
Por eso…
¿Qué me importa saberlo?
Tarde o temprano
me tocará enterarme.
No sé si comeré o me comerán.
Pero ahora
prefiero seguir loco y transparente."

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