viernes, 11 de octubre de 2024

Las Quinientas 13: Un poema de 500 palabras

"La caza del tigre"-Peter Paul Rubens.

 Los años andan indispuestos, como una máquina rota.

Maquinalmente vivo, Maquinalmente sueño. 

La brisa cae como pedazos de cielo y me despierta,

con su fría caricia, con su suave golpeteo.

Se estampa en mi cara gota a gota

como lo hacían  tus besos hace tiempo. 

La brisa y tus besos se agotaron.

Sequedad sola, desierta superficie fue mi cara,


La soledad se ha acomodado a un lado de mi cama.

Algunas veces se me echa encima,

como un necio fantasma me oprime el pecho, 

secándome los sueños y el alma,

pues cuando duermo no sueño nada,

todo es negro, todo es vacío.


Gota con gota cae la llovizna, gota con gota me despierta.

El viento despierta las voces de los árboles,

voces vegetales que le cantan a la lluvia.

La soledad se aparta temerosa,

las nubes corren salvajes en el horizonte,

quisiera correr como ellas.


Nacimos salvajes y nos doblaron.

Domesticados como ganado, carne blanda de consumo.

Mano de obra barata, consumidor, cliente, empleado.

Ya me han dicho tantas cosas al oído: 

Cómo ser, cómo actuar, qué está bien, qué está mal. 

Todo eso me amordaza la cabeza.

Bocado del humano es la palabra.

Desde donde jalan nuestras riendas.

Para dirigirnos como animal de carga.


He estado viviendo la vida en pausa

Vida  de animal doméstico,

donde nada pasa y nada avanza.

Trabajando maquinalmente, soñando maquinalmente,

buen empleado, buen hijo, buen estudiante.

Concentrado en cosas que no importan

descuide mi cuerpo, descuide mi mente,

descuide mi alma.


La llovizna se convierte en tormenta,

el viento aúlla y se estampa irrefrenable.

Salvaje como todo, como todo menos uno.

Las nubes redoblan el paso, los árboles se agitan,

se ríen, el relámpago cabalga el cielo,

persigue  el sol que cae en el ocaso. 

Todo es salvaje menos uno.

Todo corre liberado del bozal de la palabra,

no saben de nombres, de categorías tampoco,

no tienen moral ni ley y mucho menos precio.


“Los gatos no tenemos nombre…

Ustedes las personas tienen nombres

porque no saben quiénes son, nosotros

sabemos quiénes somos por eso no necesitamos nombres”

Dijo el gato  Coraline. 


Las cosas no tiene  nombre,

nosotros se lo damos intentando hacerlas nuestras.

porque la palabra pone orden, clasifica, selecciona y aparta 

lo uno de lo otro.

Lo salvaje no acepta nombres, los niega, los rompe,

los hace a un lado y corre.


Lo salvaje no tiene precio, no hay moneda que lo abarque.

Tonto el hombre que quiera comprarlo.

Comerse el mundo es canibalismo,

un imposible, no tenemos tanta boca

para devorar a lo salvaje.


Seres blandos, necios, deprimidos,  maniacos,

creemos dominar a lo salvaje

mas lo salvaje yace dentro de nosotros.

Se nos sale a la menor provocación

nos ciega, nos devora, nos arranca el control

dejando a la racionalidad pequeña.


No aceptar  lo salvaje te  haces débil, triste, 

 pierdes el sentido de esta vida, luego

lo salvaje te devora. 

Abre la puerta a lo salvaje en ti,

mata al robot, mata a la máquina,

despierta, vence a estos años indispuestos. 




viernes, 4 de octubre de 2024

Las Quinientas 12.- Acerca de Dios, del artista y de los chamanes.

 

Arte: Leonora Carrington "El mundo mágico de los Mayas", 1963-1964.

Si hay algo que puede calmar la ansiedad en la cabeza de alguien es hacer correr las palabras en el teclado, verlas fluir de tus dedos y materializarse en el procesador de textos, de tu cabeza a la pantalla, o  en un cuaderno, de la punta de de la pluma al papel, o  en una máquina de escribir con el tac, tac, tac, tac de las teclas al estamparse contra el papel para plasmar los caracteres que poco a poco van formando las palabras, tac, tac, tac; Como los cascos de un caballo que se aleja en el horizonte a toda prisa … tacatá, tacatá, tacatá, tacatá, sabrá Dios a donde te llevaran las palabras, y digo que sabrá Dios por que el mismo dios creó el mundo con sus palabras.

Dios es un escritor, el escritor, y artista, primigenio, y al hacernos a su imagen y semejanza, o al haberlo hecho nosotros así,  nosotros, sus hijos, amamos crear historias, por algo el pegamento social más poderoso es el chisme, tenemos un deseo por crear grabado en nuestros genes, al fin de cuentas fuimos creados por un creador,  y  aunque el entretenimiento y las comodidades de esta época hacen que este deseo se encuentre dormido en la mayoría de nosotros, relegado a un segundo o tercer plano por las obligaciones y responsabilidades de la vida. Sin embargo el artista, el mago, el niño, aún perdura dentro de nosotros y desea con avidez darse a la fuga aunque sea por un rato, yo lo dejo que corra con las teclas de la computadora, tacto, tacatá, tacatá, tacatá. Lo dejo que se suba al caballo salvaje de la escritura y que corra y corra y corra como si todos los demonios del infierno, o de la vida en esta sociedad,  lo persiguieran, al menos durante un rato, al menos durante los momentos que las responsabilidades y obligaciones lo permiten. 

El ser humano es un animal hecho, ya sea  por Dios o por la naturaleza a través de interminables miles de años,  para ser un artista, para correr salvaje con su tribu ,  grafiteando cuevas, tocando improvisados instrumentos musicales hechos con los restos de sus animales de casa y, más que nada, inventando historias; Los chamanes, las viejas y los viejos de la tribu, eran los expertos en contar historias, en encender la imaginación de los más jóvenes, los ayudaban a entender el mundo y se encargaban  de darles algo en que creer y algo que buscar, esa era su función, estaban en contacto con los Dioses que, como ellos también eran artistas y contadores de historias.  Ahora las viejas y los viejos han dejado de ser la voz del artista creador, la conexión con la experiencia divina, ahora  son apartados de la sociedad porque según ya no son productivos para la economía, podemos verlos dejar sus últimos años como empacadores en algún centro comercial. 

La mercado y la sociedad nos exige que seamos productivos,  eficientes, exitosos y felices, pero el ser humano no emergió  de la naturaleza para ser productivo, eficiente y feliz, no al menos en los parámetros que nos exige esta era que nos dice que si nos sometemos a lo que otros han planeado para nosotros, y trabajamos de manera productiva y  eficiente, seremos  exitosos y felices; Yo volteo a todos lados y cada vez veo más y más gente solitaria, infeliz y adicta a cualquier cosa que la ayude a escaparse de la realidad. Yo también me escapo de la realidad, ya lo dije antes, me subo al caballo de la literatura y dejo que las teclas corran salvajes tacatá, tacatá, tacatá, tacatá. 

Un día llegaré a un cruce de caminos, a lo mejor me encuentro a Dios o al diablo, a lo mejor ahí descubro que después de todo son la misma persona y que se parece mucho a mi. 


52 Semanas de cuentos: Cuento de la Semana 18.- Festín de Bestias 1

  Festin de Bestias 1 Los relámpagos danzaban en el horizonte y los truenos apenas se distinguían como un eco lejano, escurriéndose entre el...