Memento mori!
(Recuerda que vas a morir)
Cuando un general romano regresaba victorioso de una batalla y desfilaba para festejar su victoria por la ciudad siempre llevaba consigo un siervo que le recordaba que a pesar de sus logros y su victoria el no era más que un simple y frágil mortal. Memento mori.
En los libros de Carlos Castaneda su maestro y brujo don Juan le hizo saber que uno debía tener a su muerte como su más sabia consejera, que siempre está al lado nuestro, al lado izquierdo, y que nunca nos abandona. Don Juan le dice a Castaneda "cuando sientas que todo va mal o que estas apunto de ser aniquilado entonces no tienes mas que voltear a ver a tu muerta y está te dirá que no es cierto, que nada importa más que su toque".
El escritor Tomas Harris plasma en sus libros, a través del psicópata y caníbal Hanibal lecter, una idea curiosa sobre la muerte que dice algo así "Me reconforta a menudo la idea de mi muerte; la idea de mi aniquilación me hace apreciar y contemplar la música y el arte, las maravillas y horrores que la vida nos ofrece" palabras más palabras menos.
Uno debe tener siempre presente la idea de su muerte, una de las pocas cosas de la que podemos estar seguros que nos tocará en la vida. Como dice don Juan "la muerte es nuestra compañera y mejor consejera", y aunque seamos victoriosos y exitosos debemos recordar que somos mortales y vamos a morir, memento mori diría un esclavo romano a su señor; mas, como el buen Hanibal Lecter, lejos de angustiarnos o sentir anciedad por nuestro inevitable encuentro con la muerte debemos aprovechar nuestra estancia aquí para disfrutar de las cosas hermosas y placenteras, y aguantar los horrores y tragedias, que implica estar vivo.
Estar vivo es estar condenado a muerte, a desaparecer; y digo desaparecer porque en lo personal dudo mucho que haya algo después, en el fondo de mi alma quiciera equivocarme y al morir enterarme que la vida sigue en otro lado, pero también en el fondo se que no. Estar vivo es desafiar a la muerte, a lo inerte, a lo inanimado, al vacío del universo.
Debemos aprender a usar a nuestra muerte como una fuerza impulsora de nuestra vida; transformarla de una promesa de un final a una razón para aprovechar y arrancarle lo mejor a cada momento de nuestra vida; como diciendo "Soy un mortal y me iré, pero lo haré ardiendo como el sol".
Voy a morir tarde o temprano, eso lo sé, mi vida es un destello de conciencia entre dos eternidades de silencio, de un posible silencio, de un dormir sin sueños; Cada momento es un regalo y un desafío, y la muerte es nuestro testigo "vive que ahí te voy, dice la muerte". Tenemos el tiempo medido, ella vendrá sin avisarnos, sin darnos alguna señal de su llegada, y si lo hace quizás no lo notemos al estar tan ocupados en nuestros asuntos tan importantes; a la muerte no le importan nuestros sueños, nuestros títulos, nuestros pertenencias ni nuestros urgentes asuntos pendientes por eso debemos estar siempre dispuestos a soltarlos, a la espera de perderlo todo, porque ella todo lo arrebata.
Debemos tener a nuestra muerte presente en todas nuestras decisiones, en nuestros planes, en nuestros triunfos, derrotas, placeres y dolores; La muerte como fuerza existencial debe estar ahí, animandonos a seguir, a hacer lo mejor posible para sacar lo mejor de nosotros mismos antes de que nos llegue su toque. Ninguna consecuencia de nuestras decisiones es más grande que nuestra muerte, ningún placer o ningún dolor pueden durar para siempre, más que la muerte, la muerte iguala al ganador y al perdedor, al exitoso y al fracasado los toma por igual.
Charles Bukoesqui solía decir:
"Todos vamos a morir, todos nosotros, ¡Menudo circo! Debería bastar con eso para amarnos unos a otros, pero no es así. Nos aterrorizan y aplastan las trivialidades, nos devora la nada".
Nuestro desafío diario es no permitir que la nada nos devore; vivir plenamente a pesar de la certeza absoluta de la muerte, no dejarnos llevar por las trivialidades ni los juegos que nos roban tiempo de vida. Pienso que si esta es mi única oportunidad para estar con vida debo hacerlo lo mejor posible; Don Juan Matus decía a Castaneda cuando este le preguntaba "Don Juan ¿qué es una vida verdadera?"
"Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola; una vida buena, fuerte"
Pienso que tener en cuenta a la muerte en muchos aspectos de nuestra vida nos ayuda a acercarnos a esa vida verdadera.










