domingo, 27 de agosto de 2023

Las Quinientas 4.- De La Constancia.



"Armonía", de Remedios Varo, 1956.


La constancia es algo difícil, más cuando se trata de hacer cosas que no te generan placer inmediato, esta época nos ha condicionado para buscar la satisfacción inmediata, podríamos decir que somos adictos a estímulos rápidos y constantes, a resultados palpables y a hechos en corto.  Por eso a veces cuando estamos empezando a ver una película, en una de tantas plataformas de streaming, y no nos engancha en los primeros minutos procedemos a cambiar a otra, si la otra tampoco nos engancha vamos a la que sigue y así. Por eso tiktok es tan exitoso, videos cortos que podemos scrollear infinitamente. 


Según Erich Fromm para dominar un arte es necesario desarrollar la capacidad para concentrarse,  la paciencia para desarrollar la habilidad en dicho arte y una preocupación suprema para dominar el arte, querer aprender; Pienso que el mundo moderno atenta contra todo esto.


Al ser nuestra atención una moneda de cambio que las agencias de publicidad usan para cobrar dinero a  las empresas esta se ve convertida en un producto, en un recurso, que tienen que extraer de nosotros para comerciar con el. Teniendo en cuenta que nuestra atención no es infinita, ocho a diez horas las dedicamos a trabajar y entre seis a ocho a dormir quedándonos unas diez horas para comer y desplazarnos y quizás un par para nosotros mismos,  cada minuto que  tenemos libre es sumamente valioso, esos momentos  valiosos son lo que las empresas de publicidad y entretenimiento buscan extraer de nosotros. 


Para poder dominar un arte o una habilidad tienes que aislarte de toda distracción  y  convertirte en un ermitaño, tienes que tener la capacidad de estar solo y  en silencio, tienes que fortalecer su enfoque y aprender a hacer de ese arte o habilidad tu prioridad, por encima de tu trabajo, por encima de los entretenimientos sociales; pues todo lo que no tenga que ver con tu arte pasará a ser secundario. Por desgracia en estos tiempos es difícil llegar a ese nivel de compromiso y enfoque pues por un lado la vida laboral y personal te piden comprometerte, en  el trabajo con las metas y objetivos de la organización para la que prestas tus servicios, en la vida personal el compromiso es con las personas que quieres. Tendrías que conseguir un ingreso estable que te permita liberarte de trabajar para sobrevivir para así las horas que dedicas al trabajo puedas usarlas para tu arte y tus relaciones sociales.


Aun así tenemos que buscar el espacio para desarrollar un arte, porque es eso o resignarnos a solo vivir para trabajar; a estar atrapados en el ciclo de despertar , ir a trabajar, dormir para despertar al día siguiente para repetir la rutina  una y otra vez mientras los días, los meses y los años pasan hasta que la juventud se escape  de tu cuerpo y, quedando viejo y solo, ya no sirvas para trabajar. Todo eso en un parpadeo tras repetir el  mismo día una infinidad de veces en una constancia de las cosas que no queremos.


jueves, 24 de agosto de 2023

Las Quinientas 3 .- De abstracción y lenguaje.




Las primeras líneas, y a veces el primer párrafo, de lo que escribo no suele tener una conexión firme con el resto del texto en estos ejercicios que hago para fomentar en mí el hábito de la escritura, este es un párrafo de calentamiento, de ir agarrando el ritmo, así voy rellenando renglones hasta que una idea haga clic en mi cabeza y como disparo de salida de punto de partida al tema central de este texto, en caso de no haberlo, el disparo de salida, el clic, se convierte en una invitación a la abstracción. 


Al final más que buscar un tema en concreto busco  la abstracción, el desahogo y la creación del hábito que a la larga, junto con mis lecturas y estudios de teoría literaria, me permitan plasmar  en historias, cuentos o novelas los temas, dilemas y aventuras que me gustaría expresar.  Esto es un ejercicio de construcción de un estilo y una voz personal para plasmar mis pensamientos en un texto.  Después de todo construimos el mundo con texto, con palabras;  con un lenguaje significamos las cosas que nos rodean y nuestra visión del mundo crece conforme lo va haciendo nuestro vocabulario y nuestro entendimiento y adquisición de más lenguajes. 


Cuando digo lenguaje no solo me refiero a un lenguaje oral o escrito, tampoco me refiero a un idioma en particular, pues aunque los idiomas son lenguajes que nos permiten comunicarnos con otras personas hablantes del mismo no son lo único que solemos llamar "lenguaje". Siendo los lenguajes de programación, las matemáticas, la música y el arte algunos ejemplos de otros lenguajes que nos permiten expresarnos de maneras distintas. 


Recordemos que el ser humano es un animal comunitario, ¿de qué otra forma pudimos haber sobrevivido en la naturaleza hostil, y hermosa, siendo el animal tan blando que somos?, sobrevivimos así, sin garras ni grandes colmillos, sin ser enormes ni tan fuertes como un gorila o chimpancé; sobrevivimos en comunidad, uno junto a otro, cuidándonos y dándonos ayuda mutua, siendo el lenguaje el pegamento que nos mantuvo juntos en esos tiempos prehistóricos, o al menos así me gusta pensar que fue ¿de qué otra forma pudimos sobrevivir si no? 


Las palabras construyen nuestro mundo, sean orales, escritas o en señas;  sea la palabra de Dios,  o de cualquier texto sagrado, hasta teorías científicas, teoremas matemáticos y lenguajes simbólicos que diseñamos para darle órdenes a   la tecnología que desarrollamos. Y el vocabulario que conocemos delimita el mundo que construimos con ellas, ampliar nuestro vocabulario nos permitirá entender mejor el mundo y describirlo de una manera más rica y variada; un vocabulario escaso puede sumirnos en la monotonía y en la incapacidad de comunicarnos de una mejor forma con las personas que nos rodean. 


Sin embargo a veces las palabras no llegan a ningún lado, por ejemplo este texto arrancó sin una meta ni un punto de partida específico y concluirá sin llegar a ningún lado como parte de un ejercicio de abstracción,  como cuando se barajan las cartas buscando sacar una buena mano en la próxima partida.


lunes, 14 de agosto de 2023

Las quinientas 2. - La redención del tiempo


 La persistencia de la memoria, Salvador Dalí

La vida es un aprender a soltar constante, un acostumbrarse a la perdida a la cual podemos llegar a generar resistencia, siendo a veces esta una triste apatía, inacción emocional, y otras más afortunadas una alegre aceptación, un "pues ni modo, vamos a comer o algo".

La perdida que quizá menos valoramos, hasta que ya es muy tarde, es la perdida del tiempo. Desde que inventamos los relojes el tiempo perdió su aire divino y se convirtió en una herramienta de control y de medida de la productividad humana, no, humana no, empresarial, de mercado, de los humanos que sueñan con ser más que los demás y que convierten todo en un negocio poniéndole precio incluso al tiempo. 

Un segundo de mi tiempo vale más que cualquier moneda o medida monetaria inventada por el ser humano, y aún así pasamos horas amontonados en el transporte público o manejando para llegar a un trabajo donde cambiamos nuestro tiempo y nuestro esfuerzos por dinero que a veces no alcanza ni para lo básico, así terminamos viviendo a crédito. 

Vivimos con prisa, refunfuñando contra el tiempo que corre tan rápido, añorando los días de la niñez y adolescencia donde el tiempo estaba de nuestro lado y los días parecían tan largos. Ahora, en la adultez, parece que todo avanza con prisa y que el tiempo juega en nuestra contra, convirtiéndose todo en fechas de entrega, plazos de pago, días festivos, días de vacaciones, tiempo de calidad. Vivimos esperando un futuro donde por fin tengamos algo de tiempo libre para disfrutar de todo por lo que hemos trabajado tanto, pero ese tiempo jamás llega, y si llega el cansancio y las incomodidades de la edad nos impiden estar tan a gusto como quisiéramos. 

La luz de las estrellas que nos llega es quizá solamente el pálido reflejo de fantasmas, la luz de las estrellas, quizá la mayoría muertas, que nos llega después de atravesar la inmensidad del tiempo y del espacio; parece que somos prisioneros del tiempo, que como un coleccionista cósmico aísla en frascos sus tesoros y los deja en la repisa uno junto a otro, tan cerca para poder verse pero separados por el vidrio, invisible para ellos, intraspasable, transparente, como el tiempo lo es para nosotros que nos deja ver luces de otros mundos inalcanzables y quizá muertos hace ya tiempo. 

Mas sin tiempo no habría nada, fue su nacimiento el punto de partida que puso en marcha todo este efecto dominó que comenzó con el nacimiento del universo y que ha llegado hasta aquí, hasta un primate que siente, piensa y que tiene la capacidad de expresar sus sentimientos y pensamientos usando un lenguaje, también hasta ti, el primate que lee todo esto. Quién sabe donde terminará todo esto, quizá sea un ciclo sin fin sonde todo nace y muere, vuelve a nacer y vuelve a morir; quizá no hay más que esto, y este tiempo no se repetirá jamás. 

Para mi el tiempo es un regalo, la oportunidad de vivir, de conocer, de leer, de escribir, de reír, disfrutar de la comida, de la música, del sexo, de amar, de llorar, de sufrir, de triunfar. El tiempo me regala todas esas oportunidades, yo se que mientras tenga algo de tiempo todo pasará para bien o para mal, si hay un Dios este nos regaló el tiempo, mientras haya tiempo viviré, cuando me abandone no seré nada. 

sábado, 12 de agosto de 2023

Las Quinientas 1.- Somos criaturas a la espera.




Edward Hopper, Eleven A. M. (1926)

Tengo que llenar la pantalla, hacer avanzar el cursor parpadeante; todos los días, todas las 

noches, en tiempos vivos y tiempos muertos. A veces pienso que toda mi vida no ha sido más que un largo tiempo muerto en el que me he pasado llenando hojas en blanco con historias con poca importancia. Pero pensar así me parece muy arrogante, como si me diera una importancia más grande de la que tengo. 


Y es que la mayor parte del tiempo la vida es una espera: Esperas el transporte público, espera a que se cueza la comida, esperas a que lleguen tus pedidos de las compras en línea, esperas a que termine el turno del trabajo, esperas a que llegue la quincena, espera a que esa persona conteste tu mensaje o tu llamada, esperas a tu cita, esperas a la persona adecuada, esperas a tus hijos que salieron de fiesta, esperas en alguna fila de algún negocio, esperas en una sala de hospital, en el dentista, en la peluquería, con la muchacha de las uñas, esperas a que el doctor te diga de que estas enfermo, esperas una respuesta, un sí o un no, esperas resultados, esperas que no pase algo desagradable, esperas que todo mejore,  esperamos que toda esta espera tenga algún significado. A llegar a algún lado.


Yo espero llegar a mi cuota diaria de palabras, a hacer que el cursor avance  y avance.


Mientras esperamos  a que pase lo que pase nos la vivimos ahogados en distracciones sin importancia, saciedad de los impulsos y apetitos del inconsciente que busca el escape del dolor y el encuentro con lo placentero. ¿En verdad esperamos algo de la vida después de darnos cuenta que todas las promesas que nos fueron hechas no son ciertas? ¿Después de saber que no vas a tener ni pensión, ni casa y trabajarás todos los días de tu vida hasta eventualmente caer muerto?


Al parecer el calentamiento global que provocamos no solamente  está derritiendo los polos, también el espíritu humano se hace agua; no esta roto pues de lo roto pueden agarrarse los pedazos y con ellos confeccionar algo nuevo, el espíritu humano se derrite y cuando tratas de agarrarlo se te escurre entre los dedos y a la larga se evapora.  Quizás, a lo mejor, jamás existió dicho espíritu humano y nos subestimamos demasiado al querer mirarnos como el animal racional, como el punto más alto de la creación; Curioso animal que al darse cuenta de que es y de que piensa, pensó que es lo mejor y que piensa lo mejor. 


Siempre esperamos de más y recibimos de menos.


Los Budistas dicen que el sufrimiento viene del deseo, y el deseo es otra manera de esperar; esperamos que nos den lo que creemos merecer, esperamos riqueza, placer, excesos, esperamos que nos quieran, que nos amen,  esperamos que nos traten bien, que nos hablen bonito, esperamos que la sociedad sea justa porque somos justos y buenos, esperamos un “bonito día” “Buenas noches, descansa” “Te quiero”, esperamos ser aunque sea un poquito importantes para alguien, esperamos a  que el mundo  y el cosmos nos traten como un protagonista y cuando no pasa sufrimos.  


Y luego nos morimos.


52 Semanas de cuentos: Cuento de la Semana 18.- Festín de Bestias 1

  Festin de Bestias 1 Los relámpagos danzaban en el horizonte y los truenos apenas se distinguían como un eco lejano, escurriéndose entre el...