lunes, 30 de marzo de 2026

52 Semanas de cuentos. - Cuento de la Semana 12.- La La excursión de Agnes.

 

La excursión de Agnes


Era una tarde fría cuando la niña llegó al lugar sola; sus padres estaban muy ocupados como para acompañarla, los adultos siempre están ocupados, cuando vio el zoológico desde afuera pensó que se había equivocado de dirección pues era un edificio apenas el doble de grande que una casa promedio ¿como entrarían los animales ahí?; aun con sus dudas el letrero en la fachada le decía que no se había equivocado "Museo y Zoológico Charles Darwin"; al llegar  la entrada la  guía la  esperaba en la entrada con una amplia sonrisa en su rostro, era la primera en llegar,  sacó el boleto de uno de los bolsillos de su abrigo y lo entregó a la guía.

-Hola señorita, que bien que haya podido presentarse- la mujer miró  a la niña con curiosidad-¿sola?

-Si, soy una mujer independiente- ambas se rieron. 

-Necesito el nombre de esta mujer exitosa para concluir el registro y entregarle su gafete de visitante- la chiquilla sonrió, rara vez los adultos le seguían el juego. 

-Claro; me llamo Agnes  La Rouge 

-¿ Agnes La Rouge, eh?

-si-puso una mano al lado de su boca como para contar un secreto- es mi nombre de negocios- ambas  estallaron en carcajadas.


Más tarde  Agnes se encontraba en la sala de espera con su gafete prendido de su abrigo, tenía que pasar el rato hasta que llegaran los  demás chicos invitados a la inauguración del zoológico; mató el tiempo leyendo las revistas que allí había. Cuando por fin se presentaron los niños y los padres de estos la guía se dirigió a ellos para decir unas palabras antes de empezar con la visita. 


-Bienvenidos sean todos a la inauguración del Museo y  zoológico Charles Darwin, mi nombre es Violeta y seré su guía el día de hoy; como los adultos presentes sabrán este zoológico es el primero que se abre desde que 80 años atrás se prohibiera  a nivel mundial cualquier tipo de espectáculo con animales o cualquier tipo de recolección de los mismos(que no fuera para su conservación y reproducción); actualmente esta ley sigue vigente, pero nosotros no nos vemos afectados por ellas, pues no sacamos animales de su hábitat; pero no arruinemos las sorpresas de este tour con  hablando de más  y  pongámonos en marcha- la  guía se dirigió a una de las puertas laterales  y el grupo  de personas, entre ellas Agnes, la siguieron. La niña no podía evitar sentirse incómoda entre esas familias tan unidas, ahí era una niña extraña y solitaria, Agnes apretó los puños y siguió a la guía de cerca.


El grupo entró por la puerta a un pasillo que bajaba a medida que avanzaban por él, en algún momento doblaron en una esquina y entraron en otra puerta que los llevó a otro pasillo que descendía más, los niños empezaban a quejarse y preguntarle a sus padres "¿Donde están los animales papá/mamá?"; Agnes caminaba en silencio casi con paso marcial; al llegar a otra puerta  Violeta se detuvo frente a ella y con voz solemne dijo:  


-Esta puerta nos llevará a un lugar aún mejor que el país de las maravillas que la pequeña Alice visitó en el libro- los adultos sonrieron pero la mayoría de los niños no entendieron; Agnes si entendió, había leído muchas veces ese libro.


Después de la pausa teatral de la Guía  cruzaron la puerta; la habitación era enorme, estaba vacía con  las paredes, el techo y el piso pintados de blanco y sin un lugar para sentarse o acomodarse.


-Pasen al centro de la sala por favor- dijo violeta y todos obedecieron llenos de confusión 


-Primero- Violeta levanto el dedo indice con teatralidad- hablare de  la creación- el eco de su voz resonó en las paredes mientras se teñían de negro y la gravedad parecía desaparecer, todos gritaron de emoción y de miedo, Agnes se descubrió a si misma riendo como tonta a causa de los nervios mientras sus pies se despegaban del suelo. Violeta continuo:

-al principio no había nada, o eso dicen las teorías científicas, pero hubo un momento, una casualidad, en que un punto surgió en la  nada- la mujer señalo el espacio que se hallaba entre los visitantes que se habían puesto en forma  de herradura a su en torno a ella; ahí surgió un minúsculo punto de luz en la enorme oscuridad de la habitación. Los visitantes se quedaron  viendo el pequeño punto.


-Si, todo lo que somos estaba concentrado en este pequeño amigo- la guía tomó entre sus manos el diminuto punto de luz- en algún momento del tiempo este punto comenzó a expandirse- el punto de luz se extendió entre sus manos-  llegó a expandirse tanto y tan rápido que podríamos decir que explotó- la esfera de luz entre las manos de violeta se fragmentó como un cascarón de huevo, en un segundo estalló y se expandió por toda la habitación mientras todos gritaban.


Agnes y el grupo de gente se encontraron flotando en medio del espacio, o eso parecía,  veían las estrellas y los asteroides colisionar, crecer y morir; vieron millones de años de trabajo cósmico en unos minutos.


-El universo se expandió y se configuró a lo largo de los millones de años que siguieron a la gran explosión- continuó violeta- se formaron galaxias- tomo entre sus manos un cúmulo de estrellas y los moldeó en forma de espiral- en ellas se crearon planetas- todo comenzó a crecer  hasta llegar a una escala en la que todos puedieron atrapar un planeta entre sus manos, y así lo hicieron, un niño atrapó a venus, otro a júpiter, una niña y su padre persiguieron un cometa, un niño y su madre contaban los anillos de saturno, Agnes observó un planeta azul y enormemente diferente a los demás; Violeta lo tomó entre sus manos  y habló:


-Esta es la tierra, nuestro planeta y hogar; y ahora cambiaremos de escala nuevamente-


En un movimiento violento todo creció una vez más;  los visitantes y la guía cayeron rumbo a la tierra, atravesaron la atmósfera y cayeron al mar.


-La vida comenzó en el agua- se podían ver pequeñas partículas en el agua que se movían de aquí para allá -conforme la vida se fue especializando cambio y se desarrolló- los chicos observaron cómo los animales cambiaron, pasando de criaturas parecidas a gusanos a criaturas con caparazón. Vieron extinguirse a muchos animales y a otros levantarse de las cenizas del mundo; vieron a los primeros en salir a respirar el aire en el mundo, las primeras flores, los mega insectos y de nuevo una gran extinción. Agnes estaba maravillada, al igual que el resto de los visitantes.


-Ahora los reptiles tomaron su turno en la gran carrera de la vida- dijo Violeta - se desarrollaron y prosperaron, pero les llegó también su turno de extinguirse, al menos a la mayoría; y  el turno siguiente fue para los dinosaurios

Los chiquillos corrieron por el mundo que perteneció a los dinosaurios, vieron enormes criaturas que algunos solo habían visto en huesos  fosilizados en algún museo de historia natural; los adultos estaban igual de encantados que los niños.


-A estas maravillosas criaturas también les llegó su fin- la guía señaló el cielo. 


Todos ahogaron un grito cuando vieron al enorme meteoro atravesar el cielo, y gritaron aún más cuando este impactó con violencia y levantó columnas de llamas y humo.  


-Pero la  vida siempre florece  y cuando una rama se extingue, otra se abre camino- Agnes persiguió a un animalillo parecido a una ardilla y lo atrapó entre sus brazos, los demás niños la imitaron y pronto cada uno tuvo su protoardilla entre sus brazos.


-Los mamíferos heredamos el mundo, nos desarrollamos y diversificamos- las protoardillas se retorcieron entre los brazos de sus captores y liberándose saltaron al centro de la herradura que se había formado de nuevo, y entre gruñidos y chillidos las protoardillas crecieron; una se transformó en un enorme mamut lanudo, otra en una jirafa, una se transformaba en lobo pero al parecer cambió de opinión se transformó en un perro pequeño, un par de murciélagos revoloteaban entre el grupo,  la protoardilla de Agnes se transformó en un león y su rugido retumbó en el bosque en el que se había transformado la habitación; muchos animales empezaron a salir se la maleza, como en respuesta al llamado del león, eran un compendio de las criaturas de todas las eras.


-Por último- dijo Violeta, la guía- por qué no juegan un rato con sus nuevos amigos- lo niños corrieron emocionados a jugar con sus animales favoritos y Agnes fue alegre como no lo había sido en mucho tiempo; al terminar la excursión las paredes volvieron a ser blancas, regresaron por los pasillos a la sala de espera, todo se despidieron con mucha alegría; Agnes se fue caminando calle arriba con una sonrisa en su rostro, sabía que pronto iba a regresar.


lunes, 23 de marzo de 2026

52 Semanas de cuentos.- Cuento de la semana 11: Garras y Brasas

 


Garras y Brasas

Del  16 al 22 se Marzo. 


Me había sentido enfermo toda la vida,  cansado, perdido, como un animal arrinconado. Después descubrí el lugar de donde vengo, comprendí qué un hijo de fieras no puede ser manso. Era, precisamente, esa mansedumbre la que me estaba matando, la que hacía que me doliera el estómago, la que me inflamaba el hígado; me sentía como un tigre obligado a vestir la piel de un perro, uno pequeño y tembloroso. La vida que llevaba en ese entonces me quedaba chica, me apretaba. Me miraba al espejo y solo veía a una criatura patética, un hombre blando, decepción, una colección de metas sin cumplir y un desfile de fracasos.  Quizá si el mundo no se hubiera podrido yo habría seguido viviendo así hasta que un paro cardíaco o un cáncer me mataran. 

Como muchos otros pensaba que la vida giraba alrededor del dinero, de la acumulación, pensaba que no importaba que pasara el dinero lo solucionaría todo. Por eso trabajaba, por eso soportaba todo y me obligaba a vivir en mansedumbre, emasculado en cuerpo y alma, esperando que se me diera  una recompensa quincenal a cambio de renunciar a mi vida.

Cada vez que me encuentro a una persona, y después del intercambio de noticias y provisiones de cortesía, la charla giraba entorno al origen de la plaga que cambió el mundo, he escuchado muchas versiones diferentes, todas especulaciones, nadie sabe y, si la humanidad logra sobrevivir a esto, nadie sabrá nunca qué fue lo que pasó; unos dicen que la enfermedad es consecuencia de un virus prehistórico que estaba atrapado en un glaciar y que gracias al calentamiento global quedó libre, una especie de rabia prehistórica, uno me dijo que el patógeno era un hongo que evolucionó para controlar el cerebro humano, otros tantos se aferran a la idea de un arma biológica que se salió de control, que los americanos pretendían usarla contra los ciudadanos de china para convertir aquel país en lo que ahora es el mundo, también había quienes opinaban lo contrario, un arma China, un arma Israelí, también están los que creen que esto es un castigo de Dios por nuestros pecados o que el rapto ya ocurrió y que los que quedamos atrás estamos condenados, quien sabe.

Lo que se sabe es que prácticamente pasó  en todos los países con horas o días de diferencia, gente volviéndose loca, violenta y voraz, se podían ver videos en las redes de gente que, entre gritos y gruñidos más animales que humanos, se arrojaban contra otra y le arrancaba trozos de carne a mordidas, para luego soltar su presa  y lanzarse contra otra. 

Una vez me encontré con una chica  que solía ser enfermera y platicó que después de la mordida  solo bastaban un par de horas para terminar convertido, eso sí tenías suerte pues todo dependía de tu sistema inmunológico, la conversión más rápida que vio se dió apenas quien minutos después de la mordida, la cual fue el una mano.  Una vez una persona es infectada resulta fácil darse cuenta pues sus ojos se vuelven rojos, los he visto brillar en la oscuridad, dos puntos como brasas, además  sus manos, hasta el codo, y sus piernas, hasta la rodilla, se vuelven negras, como el carbón,y  las uñas y los dientes les crecen, se afilan más con el paso del tiempo. 

Muchos entusiastas de los zombis se emocionaron cuando el caos empezó, sacaron sus armas, sus bates de baseball con clavos, sus hachas y salieron a cazar, en estados unidos se hacían muchas transmisiones en vivo tituladas “Zombie hunting”, sin embargo no eran como los zombis de las películas, podias   dispararles, partirles el cráneo con un hacha o hacerlos explotar con una granada, para el día siguiente todos sus pedazos se volvían a juntar y ya estaban de nuevo en pie, no eran lentos en absoluto, era como si un atleta olímpico con garras y colmillos te persiguiera. Muchos pasaron de cazadores a presas, terminaron engrosando las filas de esos demonios.

Todo comenzó con rumores que se susurraban en pasillos de oficinas, en videos publicados en las redes sociales, audios que circulaban en WhatsApp, todos los gobiernos al principio repetían una y otra vez que solo eran rumores infundados, fake news gritaba el presidente de Estados Unidos en cadena nacional, posteriormente empezaron a implementar toques de queda en distintas partes del país, y supongo que del mundo, entonces seguía llenado a trabajar aunque algunos de mis compañeros y compañeras hubieran desaparecido, cuando el caos fue evidente, cuando no podía ser ocultado bajo ningún pretexto, empezaron los saqueos a centros comerciales, oxxos, farmacias y tiendas departamentales. Bien, entonces me encontraba en el trabajo, acomodaba mercancía en un Sam’s Club, cuando la gente empezó a irrumpir en la tienda, a llenar carritos de compras y a salir corriendo con la mercancía, los más astutos llevaban agua y alimentos enlatados, los menos llevaban televisores, celulares y consolas de videojuegos, cerveza, también robaron mucha cerveza, y licores, los guardias no se daban abasto, acabaron tumbados en el piso; estaba de pie en medio de ese caos, acababa de caer la noche, cuando por la puerta principal ingresó una criatura de ojos llameantes y manos negras, abalanzándose sobre una vieja gorda que chillo como un animal herido cuando la criatura la aferró con sus garras y le dio unas horrible mordida en el hombro, todos se detuvieron por un segundo y cuando la bestia soltó a su presa y dio un alarido la multitud salió corriendo en todas direcciones. 

Los ojos como brasas de la criatura se fijaron en mí y su dueño se lanzó en mi dirección, corría entre los pasillos derribando estantes y latas para poner obstáculos entre él y yo, a veces  los esquiva, otras tropezaba, lo miré por encima del hombro, noté que era un hombre más o menos de mi edad, pálido como cadáver, de sus mandíbulas salían dientes puntiagudos y negros, como sus manos qué terminaban en garras afiliadas como trozos de obsidiana, pero lo peor eran sus ojos, rojos como dos puntos de fuego. Me estaba alcanzando cuando choque con un muchacho.  Ambos caímos al suelo y rodamos mié tras el hombre monstruoso pasaba dando un salto por donde estábamos antes, lo vimos ir a estamparse con un estante de herramientas las cuales le callejón encima con un estruendo, un martillo enorme, como de construcción rodó hasta mis pies. La bestia luchaba por salir de los restos del estante, el muchacho tomó una pala marca truper qué había caído cerca de él y me miró, tomé el martillo y me puse de pie. 

Mientras apaleabamos a la cosa otro hombre se nos unió con otro martillo, fue liberador, cada golpe de martillo que le daba a esa cosa era como demoler una pared de la vida que antes me encerraba, no se cuanto tiempo estuvimos apaleando aquello, completamente abstraído del caos de los saqueadores, del ruido de sirenas de ambulancia de fondo, del olor a cosas que se queman, seguí dejando caer el martillo hasta que se me cansaron los brazos, temblaba; aunque de la cosa no quedó más que un montón de carne molida esta continuaba moviéndose y latiendo, se movía como si buscará acomodarse para recobrar su forma anterior, cuando uno de los ojos volvió a aparecer sobre la superficie de carne latente retrocedimos asustados. 

Fue el grito de otra mujer lo que nos hizo girar, otra criatura como la que estaba a nuestros pies la perseguía, esta vez se trataba de una mujer, la gorda que había sido mordida por nuestro amiguito, aún no tenía manos ni dientes negros y los ojos no habían enrojecido hasta parecer brazas pero aún así había algo en ella que ya no parecía humano, el muchacho bufó con cansancio y salió corriendo tras las mujeres, el otro hombre y yo lo seguimos. Me sentía vivo y alegre, se había acabado el trabajo. 





domingo, 15 de marzo de 2026

52 Semanas de cuentos.- Cuento de la semana 10: Rompecabezas.

 


Escrito entre 09 de Marzo y el 15 de marzo.

Era ya de madrugada, Sara y Paúl estaban sentados a la mesa armando rompecabezas, en la radio sonaba música suave, alguna una versión acústica de una de esas tantas bandas de Grunge que fueron tan populares en los noventas; comían sándwiches, pan blanco, jamón, queso y mayonesa,  los  habían preparado antes de sacar los rompecabezas, formando una torre a medida que los esamblaban, bebían a tragos de sus latas de coca-cola, las vacías se amontonaban en un bote de basura  bajo la mesa,  y fumaban cigarros Malboro rojos, les gustaban por qué les traía a la memoria el viejo comercial del vaquero que ambos habían visto en su infancia. No había nada de que hablar, comían, bebían, fumaban y armaban rompecabezas.

El cadáver del nuevo amante de Sara aun estaba en la cama; Paúl trataba de encajar una pieza de un rompecabezas de winnie pooh mientras Sara devoraba un sándwich; cuando por fin colocó la pieza extendió la mano y tomó otra lata de refresco,  tras destaparla, con su característico clic rebotando en las paredes,  le dio un largo trago; cuando la mujer terminó con su bocadillo se afanó en armar un rompecabezas de un paisaje invernal, hizo una pausa para encender un cigarrillo al que dio una profunda calada, casi como un suspiro; No había nada de qué hablar, comían, bebían, fumaban y armaban rompecabezas.

Sara dejó el cigarrillo en  el cenicero, uno de esos tan clásicos  hechos de cristal cuadrado y transparente,  al darse cuenta  que su marido la miraba fijamente le regaló una sonrisa coqueta, de esas que suelta un infante cuando esta apunto de hacer una travesura, o un cachorro después de haber destrozado los cojines del sofá , de esas que tanto le encantaban a él; Paul negó con la cabeza pero en sus labios había una sonrisa de complicidad, casi se le escapaba una carcajada que contuvo con un resoplido. Después volvieron a trabajar en sus rompecabezas; No había nada de qué hablar, comían, bebían, fumaban y armaban rompecabezas.

La madrugada avanzaba y más que contar el paso del tiempo con el reloj de pared y su incesante tic-tac  lo hacían con rompecabezas, cada uno llevaba dos. 

Al poco rato él se levantó de la mesa y salió al patio; ella armaba un rompecabezas de un gato; el sonido de una pala abriendo la tierra  acompañaba a la música, que ahora era un soul bastante movido,  así fue hasta que la oscuridad empezó a retroceder. Cuando Paúl entró en la casa estaba lleno de tierra; Sara había completado dos rompecabezas más,uno de Mario Bros y otro de Dragón Ball, intercambiaron una mirada y fueron al cuarto, desde la puerta  contemplaron el cuerpo del hombre; estaba tendido   boca abajo sobre la cama, desnudo, con un  martillo sobresaliendo del cráneo, el juego de sábanas estaba ensangrentado, Sara se lamentaba pues era uno de sus juegos de sabanas favoritos; juntos envolvieron el cadáver con las sábanas y lo arrastraron al patio sujetando cada uno un extremo, llevando Paúl el lado más pesado.

Arrojaron el cuerpo en un agujero que estaba frente a las rosas, Él enterraba al amante de su mujer lanzando tierra palada a palada  mientras ella fingía tristeza e indignación. Lo enterraron  en el jardín de Sara; ella contempló el trabajo de su marido, también contempló su bello jardín lleno de flores desde las rosas hasta los girasoles, paseo la vista por los tulipanes, sintió el aroma de las azucenas  y se le escapó una sonrisa al ver las margaritas.

Sentados a la mesa de nuevo ella rompió el silencio.

-Esta vez sembraré violetas; o tal vez cosmos... 

Su esposo la miró en silencio.

-Me encanta cuando matas por mi- dijo ella mientras una sonrisa empezaba a dibujarse en las comisuras de los labios.

-Matar o morir por ti; esa es mi situación; creo que prefiero lo primero; después de todo no puedo vivir sin ti- Paúl encendió un cigarrillo, ella  se puso en pie y lo abrazo por la espalda mientras decía:

-Yo tampoco puedo.

-Claro que no; sino quién cuidaría de tu jardín 


lunes, 9 de marzo de 2026

52 Semanas de cuentos.- Cuento de la semana 9: Pedro Pardo 2.

 Escrito del 2 de marzo al 8 de marzo de 2026.


"Oficina en una ciudad pequeña" Edward Hopper.


Los señores Pardo habían fallecido a la nada despreciable edad de sesenta y ocho y setenta años, en un accidente de tráfico que más que una tragedia fue resultado de un absurdo error humano, no sufrieron, fue rápido, como cuando se apaga la tele, luces fuera. Su hijo, Pedro Pardo, respondió no contristeza ni abatimiento sino con el desasosiego de una mente consumida por la rutina laboral, las distracciones constantes de las redes y el sentimiento de que a pesar de todo el mundo seguía su curso. Le parecía absurdo que las dos personas que más le importaban habían Sido borradas de un plumazo de su vida, le pareció absurdo el funeral, le parecía absurda la casa vacía y le parecía absurdo tener que ir a trabajar, así que decidió dejar de hacerlo.; A parte pronto descubrió que la casa de sus padres, esa en la que habían vivido tantas cosas, estaba empeñada al banco, hipotecada, por un préstamo, para quien sabe que cosa, que no se había liquidado en tiempo y forma. La casa ahora era del señor Banco, uno de color azúl, el señor Banco le dió treinta días para desalojar la casa.

Pedro podía apelar y extender el pleito legal indefinidamente para tener un techo para dormir sin pagar renta, pero el proceso le parecía algo absurdo y sin propósito. Así que decidí irse, en el patio tenían una Volkswagen Kombi del ochenta y nueve, estaba en un exelente estado pues su padre la cuidaba mucho, sus padres querían viajar hasta Cancún en ella el próximo año para celebrar la recuperación de su madre de un agresivo cáncer, a diferencia de la moto que se había convertido en el transporte preferido del diario de sus padres, en la que habían tenido el accidente, la vida es irónica, un día vences al cáncer y al otro un hombre obeso te pasa encima con su cuatro por cuatro; Pedro pensaba que mucho dinero del préstamo en el que habían dejado como aval la casa había ido a parar en el tratamiento de su madre, en restauraciones para la Kombi y en los planes para ese viaje. Pues bien, Pedro pensaba en vaciar la casa e irse a viajar con la combi a dónde fuera que lo llevará la carretera. Así que vendió todo lo que podía vender, ropa, cuadros, decoración, alajas, cacerolas, vajillas, cubiertos, electrodomésticos y diversos aparatos electrónicos así como herramientas que no le fueran útiles en sus próximos viajes, a través de mercado libre, market place, ventas de garaje y hasta fue a poner un puesto en el tianguis, toda una experiencia.

Cuando casi había terminado de vaciar la casa llevaba en el antigüo maletín de oficinista de su padre las pocas cosas que quedaban como testigos dell paso por el mundo de los señores Pardo, documentos oficiales, fotografías, cartas y diarios, guardo el maletín en la Kombi junto a la urna que contenía las cenizas de los dos, en algún momento viajaria a Cancún y esparciria las cenizas en el mar, así acabarían por visitarlo como querían. Dentro de la casa solo quedaban una sofacama, una mesa de centro, un ventilador y el modem del servicio de internet. Escuchaba un podcast en una tablet mientras revisaba las aplicaciones bancarias de sus padres, conocía las contraseñas pues él les había ayudado a darlas de alta, en las cuentas de ahorro había suficiente efectivo como para mantenerse sin problemas, y sin lujos, por lo menos si es meses o estirandolo hasta un año, si sumabamos a ellos el dinero que había sacado de la venta de las cosas de la casa tendría por lo mucho año y medio de comidas, gasolina y paquetes de datos de internet. También formó en la mesita de centri las tarjetas de crédito se sus padres, su papá tenía tres, incluyendo la del banco azul, y su madre dos, también tenían un par de tarjetas departamentales cada uno. Por fortuna los bancos aún no se enteraban de el fallecimiento de sus clientes, y Pedro no tenía intenciones de ir y avisarles, incluso la tarjeta del banco azul, ese que prontamente había acudido a avisarle que se tenía que largar, seguía activa, compro una pizza a domicilio para probarla y el pago paso sin problemas. Así que antes de gastar el cash llevaría al límite las tarjetas de crédito, especialmente la de sus amigos del banco azul. 




domingo, 1 de marzo de 2026

52 Semanas de cuentos.- Cuento de la semana 8: Bajo las Olas.

 


Escrito entre el 23 de febrero y el 1 de marzo.


Las nubes se veían mar adentro, llenaban el horizonte con sus figuras brumosas, inquietas y amenazantes; habían pronosticado un fin de semana de lluvias intensas, lo que significa un espectacular inicio de la estación lluviosa, calles inundadas y tráfico.


Martín estaba detrás del mostrador mirando las nubes que poco a poco se iban apoderando del horizonte; esperaba que la lluvia se desatará cuando ya estuviera en casa y no antes, las calles de sus rumbos se convertían en un auténtico pantano con la más pequeña lluvia, aparte detestaba andar brincando charcos.


Contra los deseos de Martin las nubes aceleraron su marcha, pronto un viento frío hizo volar la arena seca de la playa, incrementó la intensidad del oleaje y de un momento a otro comenzó la lluvia; una llovizna constante. El olor a humedad se apoderó del local de Martín, un pequeño puesto de comida cerca de la playa, los clientes se apresuraron a pagar sus cuentas y a correr a refugiarse de la lluvia en los hoteles cercanos, la mayoría eran turistas.


Una vez el puesto se desocupo Martín se dispuso a limpiar la barra y a recoger las mesas antes de que se empaparan por completo; terminó cuando el sol comenzaba a ocultarse, aún caía la lluvia acompañada por el viento. Martín fue al armario que estaba al fondo del local, sacó unas botas de goma y un impermeable, los sacudió para quitarles el polvo, como si quisiera despertar dichos objetos de su letargo; vestido para la ocasión cerró el puesto de comida y se adentro en la lluvia y en la oscuridad que se apoderaba de la costa.


Después de cerrar caminaba por el boulevard, tenía el mar a la vista donde intrépidos surfistas trataban de encontrar una buena ola que montar, se detuvo a observarlos; eran unos siete, incluyendo dos chicas, pataleaban mar adentro para después es dejar que la ola adecuada los regresará a su punto de partida; quedó atrapado en su ir y venir hasta que un relámpago distante lo sacó de su trance, la llovizna apretó, el viento se tornó más intenso, las farolas que iluminaban la playa se encendieron, la noche estaba cayendo.


Gritos, chapoteos, maldiciones, Martín observó al grupo de surfistas regresar a toda prisa a la playa, gritaban "casi me agarra", se acercó para mirar, parecían pálidos, llenos de horror; los jóvenes llegaron a la orilla cargando sus preciosas tablas, señalaban la playa, la lluvia se intensificó acompañada de viento y relámpagos," entre las olas" se escuchó gritar a alguien, Martín observó las olas que señalaban, algo se acercaba a la playa muy rápido, expresiones de horror y el aliento contenido de los presentes anunciaban a eso que salía de entre las olas; era robusto, con una gran pinza de cangrejo por mano derecha y un par de tentáculos por izquierda, su torso era humano, medio putrefacto, su rostro torcido y de las cuencas de los ojos emergian antenas como de insecto que acababan en unos ojos iridiscentes.


La cosa salió del agua dando chillidos, chasqueando la pinza y azotando el aire con sus tentáculos; en cuanto ubicó al grupo de jóvenes lanzó un chillido que hizo temblar al grupo y se lanzó contra ellos, era muy rápido, antes de que pudieran reaccionar ya lo tenían encima; atrapó a uno de los jóvenes con sus tentáculos, trataba de agarrarlo con su pinza pero el chico usaba su tabla como escudo manteniendola alejada de su carne. Los otros chicos tardaron un poco en salir del susto, la adrenalina corrió por sus cuerpos y rápidamente prestaron ayuda a su amigo golpeando con sus tablas y palos que había en la playa al monstruo que se negaba a soltar presa; la criatura chilló y sacudió su pinza como tratando de atrapar a sus agresores, los que siguieron atacando le, la criatura chilló aún más y, con un arrebato de fuerza increíble, empezó a andar hacia el agua sin soltar al mucho que gritaba y pataleba.


Martin observaba la escena: una criatura salida del mar que arrastraba a un adolescente al mar mientras su grupo de amigos trataban de apalearla para evitarlo; carajo, dijo mientras apretaba los puños, busco entre la arena, halló una piedra y un palo, corrió a donde los jóvenes apaleabam al bicho que ya está dando sus primeros pasos en el agua, aprovechando el impulso que llevaba lanzó un grito, para que se hicieran a un lado, le dió de lleno a la cabeza de la bestia que aturdida soltó su presa y chasqueo la pinza al aire, ¡Denle en la cabeza! se escuchó gritar a alguien, fue un caos, golpes de palos, tablas de surf, alguien que recogió la piedra de Martín; un rato después la cosa medio flotaba en las olas con la pinza aplastada por una piedra y la cabeza con palos incrustados en las cuencas oculares, los jóvenes y Martin se encontraban sentados en la arena, jadeando, llenos de cortes, moretones y marcas de ventosas.


Cuando se calmaron un poco empezaron a reír, algunos con lágrimas en los ojos, sabían que no volverían a ver el mar igual; todos tenían preguntas en sus cabezas ¿Qué era esa criatura?¿Hay más de esas cosas ahí adentro? El destino les respondió sin demora.


Un relámpago partió el cielo, el trueno los hizo saltar en su lugar,un grito, uno de ellos señalando el mar; como corchos saliendo a flote, uno, dos, seis, díez cosas como el que acababan de matar emergian de entre las olas, chasqueando pinzas y azotando el aire, soltando chillidos, a coro del viento. Los presentes salieron corriendo, cruzaron la calle de manera imprudente y cuando llegaron a sus respectivas casas cerraron sus puertas y ventanas con candado.



52 Semanas de cuentos: Cuento de la Semana 18.- Festín de Bestias 1

  Festin de Bestias 1 Los relámpagos danzaban en el horizonte y los truenos apenas se distinguían como un eco lejano, escurriéndose entre el...