Energía en constante vibración, en constante cambio, flujo del infinito, que se expande y que poco a poco se fue organizando, acomodando, encontrando un poco de orden, una aparente forma.
Partículas, pequeñas piezas que se sincronizan con las vibraciones de otras para convertirse en átomos, que a su vez se agrupan con otros átomos para crear estructuras: moldeados por las leyes de la física los átomos, que son la energía del universo moldeada por el caos, se transforman en los elementos químicos; pasando de energía a materia.
Así como la energía, las partículas y los átomos, los elementos químicos se agrupan y se acomodan al ser moldeados por las fuerzas del universo, que posteriormente llamaríamos leyes de la física(al menos a las que hemos descubierto) Con el paso de los eones ese acomodo dio origen a las estrellas que durante millones y millones de años nacieron, murieron y se agruparon en galaxias; los restos de las estrellas muertas también se agruparon convirtiéndose en los planetas que suelen orbitarlas.
Así con el paso del tiempo, tanto tiempo que nuestra mente nacida para vivir en promedio unos ochenta años no puede más que sólo imaginar, de la materia del planeta sometida a las leyes de la física, al eterno flujo y cambio de la energía, emergió una molécula que tenía la capacidad de replicarse, de copiarse, tomando los elementos que había a su al rededor; eventualmente dejaron de ser materia inerte y se transformaron en algo más o menos vivo y sólo fue cuestión de tiempo para que eso que estaba más o menos vivo se convirtiera en las primeras formas de vida unicelular.; los primeros intrusos en el reino de la muerte.
La vida primigenia, unicelular, primero estaba en el océano; estaban los que tomaban los elementos pare subsistir de su entorno y los que los tomaban de otras células, estallando así la primera lucha por la supervivencia, el primer desafío para los que desafiaron a la muerte. Pero como ya hemos visto a lo largo de esta narración la energía, las partículas, los átomos y los elementos tienden a juntarse, la vida no fue la excepción; la vida unicelular se agrupó en colonias para sobrevivir, para evitar ser consumidas por otras o para consumir a otro grupo, naciendo los primeros predadores y presas, dentro de estas colonias ciertos grupos de células fueron tomando roles específicos y perfeccionándolos dando lugar así a órganos y sistemas, transformándose la colonia de células en un organismo vivo que se adapta, o lucha por adaptarse, a su entorno para sobrevivir.
El mundo cambió por las fuerzas del cosmos y por la vida misma que agitaba sus aguas; los organismos vegetales liberaron oxígeno a la atmosfera, residuos de sus procesos, lo cual la cambió y con el paso de mucho mucho tiempo el clima de la superficie del planeta se volvió estable y habitable, primero emergieron los organismos vegetales para colonizar la tierra firme; posteriormente las criaturas anfibias que, con más tiempo aún se transformaron en los primeros terrestres. Con el paso de las eras, con el cambio climático y con la carrera por la supervivencia surgieron y se extinguieron innumerables criaturas, según los descubrimientos científicos la tierra a pasado por cinco extinciones masivas siendo la ultima la que es mas relevante para nosotros pues la extinción de los dinosaurios, que en ese entonces dominaban la cadena alimenticia, dio paso a la proliferación de los mamíferos.
Mamíferos, pequeñas criaturas, carroñeros que devoraban las sobras que dejaban los dinosaurios, frutos o insectos ahora tenían la vía libre para desarrollarse y diversificarse por el mundo. Saltando en el tiempo unos millones de años surgieron los primeros homínidos que sobrevivían de la carroña, recién estaban dejando los arboles pues lo que antes era una extensa selva, en áfrica, gracias al cambio climático se fue convirtiendo en una sabana donde los arboles empezaban a ser reemplazados por amplios pastizales. Los homínidos tenían que bajar de los arboles para buscar comida, frutos, carroña y agua, y refugio; convirtiéndose entonces en presas fáciles para los depredadores, estos antepasados nuestros se vieron en la necesidad de ponerse en pie, erguirse, para poder ver un poco por encima de los pastos altos, para vigilar a los miembros de su comunidad; se vieron en la necesidad de aprender a gritar de maneras especificas para alertar a los demás cuando un depredador en especifico los asechaba.
Se irguieron para ver mas lejos y estar alerta, aprendieron a dar la alarma a sus compañeros a través de llamados específicos: un grito para leones, un grito para águilas, un grito para serpiente. Y ya con las manos libres, pues no las ocupaban más para el desplazamiento, aprendieron un buen día que si un depredador los atacaba si todo el grupo le arrojaba piedras y gritaba podían espantarlo, al menos por un rato. Descubrieron el poder del grupo, el poder de unirse, como se une todo en el cosmos. Entonces así estuvieron vigilando erguidos, comunicándose rudimentaria mente y usando piedras para defenderse por incontables generaciones.
El ser humano se mantuvo erguido, los gruñidos se convirtieron en las primeras palabras y las piedras se moldearon en lanzas, hachas y otras herramientas; un buen día tomamos al fuego como nuestro aliado, por accidente supongo que nos dimos cuenta de que era una buena herramienta para espantar a los depredadores y mantenernos calientes en las noches; con el tiempo también descubrimos que podíamos cocinar la comida y hacerla mas fácil de digerir, justo este descubrimiento nos impulso a la siguiente etapa pues al gastar menos energía en la digestión de la comida, de la carne, tuvieron la oportunidad de ocupar ese tiempo y esa energía para desarrollar aun más su cerebro, su lenguaje, sus relaciones sociales, sus herramientas y el dominio de los recursos de su entorno; así pasaron muchas generaciones más, la evolución humana es un proceso que requirió generaciones y generaciones de desarrollo, de vidas y muertes, nuestra especie, nosotros, empezó a dispersarse por el mundo saliendo de África, pasando de ser un carroñero y presa a ser el depredador más adaptable y exitoso que engendro la naturaleza ya que aunque individualmente somos criaturas frágiles, sin grandes garras, ni músculos potentes e incluso nuestros sentidos son bastante inferiores a los de otros depredadores tenemos tres cualidades que nos permitieron sobrevivir: nuestro cerebro, nuestro numero y el lenguaje.
Nuestro cerebro nos permite observar el mundo y entenderlo para adaptarnos mejor; nuestro lenguaje nos permite comunicar esos descubrimientos a nuestro grupo y nuestro numero nos aseguró sobrevivir en un mundo hostil a pesar de ser criaturas tan frágiles y débiles, comparadas con otros animales predadores. Innumerables generaciones desde entonces hasta ahora; tantos milenios de historia, de guerras y conflictos, tanto desarrollo tecnológico, tanto crecimiento y desarrollo humano. Podemos decir que nos logramos apartar del peligro de la naturaleza, al menos en el mundo occidental medianamente desarrollado, dudo mucho que ahora venga un león a devorarme a mi casa, estamos más seguros que nunca, vivimos más y tenemos comodidades que nuestros ancestros primigenios ni se imaginaban. Todo eso gracias a que esos ancestros lucharon por sobrevivir.
Puede que la sociedad humana actual no sea perfecta, sobre eso escribiré en otra ocasión, y que nuestro estilo de vida implique mucho sufrimiento para otras personas, muertes de animales y devastación del ambiente; aun así nuestra especie es una criatura maravillosa que emergió de la naturaleza, fruto de incontables generaciones que lucharon por sobrevivir; es tan fácil no darnos cuenta de eso, de que somos un milagro, de que nuestro cuerpo y nuestra mente son un regalo hermoso que nos legaron nuestros ancestros, tenemos que darnos cuenta de que somos parte del mundo y que si lo destruimos moriremos con el. Porque somos el mundo y el cosmos que se hacen consientes.

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