domingo, 12 de abril de 2026

52 Semanas de cuentos: Cuento de la Semana 14.- La prueba.

 


8:30 A.M. 


Las naves llegaron sin avisar cubriendo el cielo de las grandes ciudades; la gente corría a verlas mientras los militares acordonaban el área bajo ellas; de las inmensas moles de metal surgió un sonido que penetró en los oídos de las personas; con una voz metálica habló en todos los idiomas :


- Especie humana somos los evaluadores; hemos estado observando a su raza y hemos llegado a la conclusión de que son un peligro tanto para su planeta como para ustedes mismos; por lo tanto decidimos extinguir su especie para asegurar el futuro de este mundo sólo así se recuperara de todo el daño que le han hecho. Mañana cuando su estrella salga por el horizonte todo habrá terminado. 


Horas después las calles se llenaron de pánico; muchos buscaban a sus familiares para pasar con ellos sus horas finales; otros instauraron la anarquía; Una mujer corría pidiendo auxilio mientras era perseguida por un sujeto: 


-¡Vamos preciosa dame lo que quiero! ¡no hay nada que perder! ¡¿Después de todo es el fin del mundo?!- corrieron hasta que lleno de furia logró alcanzarla y derribarla; sus manos entraron en su ropa como serpientes, apretando con lujuria todo lo que alcanzaban; la mujer chillaba y el hombre bufaba como un toro; le lamia el cuello, apretaba sus senos y deslizaba sus dedos en el lugar mas intimo de su ser; la mujer chilló con más fuerza cuando trato de arrancarle la falda y cuando el animal levantó una mano para callarla con un golpe fue tomado por el cuello de la camisa y arrojado a un lado; ¡bam! Un disparo hizo eco por unos segundos. 


-¡gracias! ¡gracias! ¡gracias! ¡gracias!- chillo la mujer tendida en el suelo, el hombre de cabello negro y vestido de traje la ayudo a levantarse. 


–gracias me has salvado- pronunciaba temblorosamente mientras secaba sus lágrimas; él la tomó rápidamente por el cuello, ya no tenía fuerzas para defenderse, y le dijo con una voz clara y suave 


–aún no te he salvado- apuntó con el cañón del arma en la sien de la mujer – pero pronto serás libre- en su cara se dibujó una sonrisa. 


0.00 A.M. 


El gran objeto metálico permanecía inerte sobre el firmamento; Natalia cargaba a su niña de 4 años en brazos, trataba de llegar caminando a una iglesia.


-¡Natalia!- la voz familiar la hizo voltear.

-¡Bruno!- corrieron a encontrarse. 

- ¿A dónde vas Natalia?, No ves que es peligroso?, ¿no has oído del montón de locos que han incendiado autos y atacado gente?


Natalia lo miro enojada 


–Claro que lo sé, ¡pero quiero ir a un lugar cerca de Dios! Donde todo esté tranquilo, donde yo y Neli pasamos nuestros últimos momentos en paz; ¡¡tu bien sabes que mi niña es lo único que tengo!!- Bruno la miró con seriedad.


-¡está bien pero tendré que acompañarte!- Natalia sonrió; el hombre que se escondía en las sombras también sonreía mientras pensaba –los salvaré a los tres. 


5:00 A.M. 


Natalia caminaba junto a Bruno que llevaba a la Pequeña Neli en hombros; pasaban junto a un callejón cuando un hombre de traje derribó a Bruno, Natalia corrió a levantar a su pequeña que lloraba; él trató de apartarse del atacante pero este le clavó una navaja en su brazo derecho, gimiendo rodó por el suelo para alejarse del agresor. 


– ¡he venido a salvarlos!- gritó el hombre.


-¿Quién eres tú? ¿Por qué haces esto?- grito Natalia. 


- ¿yo? ¿Mi nombre?; Edgar; te cuento, yo luche por ganarme la vida; por ser honesto y cuando al fin llegue a la sima ¡se acaba el mundo!¡que broma tan pesada!– Bruno se levantó y arremetió contra el; Edgar sacó una pistola y le disparó en una pierna-¡¡auch! eso debe doler- se burló Edgar.


Bruno se retorcía de dolor 


–Primero irás tú y después tus amiguitas.


Natalia y su hija lloraban mientras corrían al auxilio de Bruno.


–¡eres un loco!; ¡cabrón!- gritó el herido mientras presionaba su pierna. 


– jajaja Loco; okey lo admito, ¿pero qué otra cosa puedo hacer?, solo tenia tres opciones- se acercaba a ellos lentamente mientras pasaba su arma de una mano a la otra– la primera es la que tomaron los que viven de la fe; podría ir a buscar a Dios y arrepentirme; ¿saben? yo jamás creí en Dios; la segunda, era la que tomaron los que no tenían fe; suicidio; eso es para los cobardes; la tercera opción, la locura; y ahí fue cuando descubrí; ¡que siempre estuve loco!


Edgar apuntó a Bruno con el arma. 


–soy su salvador; yo los liberaré del horror del fin del mundo.


El horizonte empezó a cuajar en rojo; Las naves en todo el mundo cobraron vida y un gran pulso de energía magnética estalló de ellas mientras se adentraban en el cielo nocturno; Edgar cayo al suelo en medio de terribles convulsiones mientras sus tres víctimas lo miraron temblar en el piso hasta que se quedó quieto; estaba muerto como todos aquellos que eligieron el camino de la locura.

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