domingo, 21 de febrero de 2021

1.-Desafío Autoimpuesto

 


Buscando una manera de poner en marcha mi pequeña ambición, o sueño diciéndolo en otras palabras, de escribir algo, de contar una historia o de plasmar mis ideas en un texto para sentir el alivio de lograr hacer algo con mi tiempo y, con suerte, ser reconocido es que hago todo esto; un desafío autoimpuesto para quitarle el oxido a esta maquinaria literaria que lleva oxidándose desde hace varios años, ¿Cuándo fue la ultima vez que trate de escribir un cuento? ¿Cuándo la ultima vez que termine uno?

Mil palabras al día, pensé en solo quinientas pero soy un ambicioso que se pone retos que probablemente deje de lado con el pasar de los días; me esforzare arduamente para que esto no ocurra en esta ocasión; mil palabras, pueden parecer muchas, al menos para mi.

¿Qué temas estaré tocando aquí? lo que sea, mientras escriba las dichosas mil palabras, lo que sea que llene un espacio en la hoja en blanco virtual que se despliega en la pantalla; aquí plasmare mis creencias, mis sesgos, mi ignorancia y lo poco que sé, también me voy a quejar mucho, puede que esto termine convirtiéndose en un diario personal o en un cuaderno de quejas. Si, mas que nada será un cuaderno de quejas, supongo. 

Siempre me ha gustado contar historias, desde pequeño me gustaba escuchar cuentos e inventar los míos; mi problema, problema de toda la vida, es que no soy el hombre mas disciplinado del mundo y si bien tengo un par de blogs mas donde intente escribir historias, artículos de opinión y poesía, no fui tan constante como me hubiera gustado, tampoco los blogs crecieron o se velarizaron; simplemente están ahí acumulando polvo digital. Mientras mi creatividad se oxida.

Pienso que he desperdiciado tanto tiempo consumiendo contenido digital en redes sociales, videojuegos y otros pasatiempos que no han servido para desarrollar mi habilidad para contar historias; Quiero dejar todo eso y concentrarme en todo esto que me apasiona

Mil palabras, sentado aquí tecleando me parecen tantas, no son tantas comparadas con las horas perdidas bajando en las noticias de Facebook o jugando alguno de esos juegos diseñados para mantenernos adictos a ellos, mil palabras no es tanto, es un buen comienzo, también me parece una buena penalización por haber dejado de lado y no tomarme en serio esto de escribir por tantos años.   

En el navegador, browser si usamos el anglicismo, tengo abierta una pestaña con un contador de palabras, hasta el párrafo anterior llevaba trecientas noventa y tres, si lo escribo con numero para acumular mas palabras porque soy un pillo y un tramposo, solo me faltan seiscientas siete.

Empiezo a desesperarme y a sentirme ansioso, es probable que nunca haya escrito tanto de corrido, también me siento emocionado. Pienso que esta ansiedad y desesperación es un síntoma de la adición a la inmediatez a la que todos estamos expuestos en estos tiempos; queremos que todo sea rápido y fácil; si no es así nos entra la ansiedad, nos ponemos todos inquietos y malhumorados, como si en lugar de adultos fuéramos niños pequeños que no han desarrollado el autocontrol suficiente para ser pacientes y entender que todas las cosas llevan un tiempo de preparación y ejecución, si no se respetan esas etapas será difícil conseguir un resultado decente; pienso que todo lo inmediato y express es algo mediocre o de baja calidad; desde la comida rápida hasta  las películas que no se toman enserio el planteamiento de su premisa y ejecutan todo de la manera más simple y te lo da todo masticado, como si pensaran que la audiencia es idiota. 

Fui al contador de palabras, ya saben la ansiedad,  y llevo seiscientas dos, ya me falta poco.

Deje muy abandonado todo esto de escribir que no recordaba lo bien que se siente todo esto de ir llenando la pagina con tus ideas, es algo bastante gratificante. Todos estos años me la pase escribiendo algo de poesía, no se si sea buena o mala pero al menos lo intento, tengo dos compilaciones de poemas; uno es una compilación de  poemas románticos y cursis que le escribí a una novia que tenia; el otro monto de poemas son un reto que tome que consistía en escribir un poema a la semana durante un año, el cual logre completar con un total de cincuenta y dos textos y  actualmente llevo siete escritos de un nuevo reto de poesía anual. Y ahora esto de escribir mil palabras al día para ir soltando la maquinaria narrativa que esta en mi cabeza.

Hablando de narrativa, también me había autoimpuesto  el reto de "Ray Bratbury" que consiste en escribir  un cuento corto  a la semana durante un año, o sea cincuenta y dos semanas, este reto lo falle, solo escribí dos cuentos y lo deje de lado; ahí fue cuando descubrí que tenia la prosa atorada, que necesitaba desenredar todo esto que tengo en la cabeza para que empiece a maquinar correctamente si quiero recuperar esos años perdidos.

Mil palabras ¿En qué estabas pensando? me estoy preguntando justo ahora, pero ya falta poco para llegar a la meta, voy pasando las ochocientas según el contador de palabras. Esto es una tortura placentera; Tortura porque no estoy acostumbrado a escribir tanto de una sola sentada, ya lo dije más arriba; es placentero porque es algo que me encanta hacer. Es una lucha contra mi comodidad de no hacer nada y dejarme llevar por el entretenimiento que este mundo me escupe ala cara, estar así, despertando para ir al trabajo, soñando en los tiempos muertos con que hago algo increíble con mi vida, yendo a comer, yendo a casa; saltando de YouTube a Facebook o a WhatsApp conforme van llegando las notificaciones ala pequeña caja de pandora que es mi teléfono celular. Siento que esto me saca de todo eso, pero ala vez es como cuando le quitan su droga a un adicto y entra en un ataque de ansiedad y abstinencia.

Una vez fui a Orizaba, una hermosa ciudad por cierto, y vi que en casa donde vivió Francisco Gabilondo Soler,  mejor conocido como "cri-cri el grillo cantor", tienen  una placa que dice que ahí vivió este icónico personaje, entonces pensé  "mierda, yo quiero una de esas".  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

52 Semanas de cuentos: Cuento de la Semana 18.- Festín de Bestias 1

  Festin de Bestias 1 Los relámpagos danzaban en el horizonte y los truenos apenas se distinguían como un eco lejano, escurriéndose entre el...