A lo largo de mi
vida y de mi aprendizaje he aprendido que plasmar en palabras mis ideas puede
ayudarme a estructurar mi realidad de una mejor manera. En este texto quiero
dejar por escrito algunas de mis ideas a cerca de la vida y de la muerte y mi
visión sobre estas fuerzas a las que estamos inevitablemente destinados; como
seres humanos estamos destinados a vivir y a morir, son las únicas cosas verdaderamente
inevitables que nos ocurren, aunque también hay un tercer echo inevitable el
cual es el dolor. Pero de todo eso escribiré próximamente en una entrada que
probablemente llame “El destino del ser humano”.
La Vida.
Me gusta pensar
que la vida es un milagro, regalo y un desafío. Considero que vivimos en mundo
que puede ser hermoso, maravilloso y hasta cruel y aterrador. El mundo como la vida también es un milagro, un regalo y un desafío. Y ahora
explicaré por qué lo considero así.
La vida es un milagro
porque las posibilidades de estar aquí y ahora entre todas las posibilidades de
existencia es muy poca, porque todos los eones
que nos precedieron y los cambios en la evolución de la vida son hechos
milagrosos que dieron como resultado que estemos presentes ahora, un hecho que
hubiese ocurrido de alguna manera diferente y no estaríamos aquí.
La vida es un
regalo porque tenemos todo esto, tanto lo que somos como el mundo que nos rodea, que nos
permite experimentar el mundo. Nuestro cuerpo es un regalo que nuestros
ancestros nos legaron después de millones de años de evolución; estas manos que
me permiten escribir todo esto son un regalo de mis ancestros evolutivos que
las desarrollaron e. Si necesidad de sobrevivir al los desafíos sin fin de la
vida; estos ojos con los que puedo contemplar el mundo también son un regalo de
estos ancestros así como mi capacidad de caminar de manera bípeda y también l
oes mi cerebro que me permite sentir y experimentar el mundo de una manera muy
particular. Yo soy el resultado del esfuerzo de mis ancestros y lo que soy es
un regalo que me han dejado para disfrutar el mundo y sobrevivir a sus
desafíos.
Siguiendo con mi
razonamiento considero que la vida es un desafío, un desafío sin fin; la vida
puede tener muchos aspectos crueles y aterradores, sobrevivir de la mejor
manera a ellos es nuestro desafío como seres vivientes y desafiarnos a nosotros mismos es nuestro
desafío como seres humanos. El enfrentar los desafíos de la vida y al desafiar
nuestra propia naturaleza estamos dejando un regalo muy valioso para las
próximas generaciones y para el mundo mismo. Al superar estos desafíos ayudamos
a aumentar la escala de complejidad del mundo y generar un equilibrio mejor;
hasta ahora como especie no lo estamos haciendo muy bien que digamos, pero ya
el mundo y la vida se encargarán de sacudirnos con un gran desafío en el solo
nos quedará la opción de cambiar y superarlo o la aniquilación de nuestra
especie.
La Muerte.
Desconozco si
después de la muerte hay algo más o hay
otra vida, si reencarnamos o nuestra conciencia trasciende a otros planos de
existencia. Soy un ignorante en ese aspecto y buscar una creencia o un dogma
que me dé esperanzas y me haga tener fe en que mi muerte no es el final me
haría aún más ignorante. Así que prefiero pensar que la muerte es el final
absoluto, tanto del cuerpo físico como de la conciencia. No me gusta llenarme
la cabeza de falsas esperanzas. Quiero creer que mi muerte será mi final, el
final de mis sensaciones, de mis dolores y de mis anhelos, el final de lo que
soy; y aunque parezca una visión pesimista o deprimente yo pienso que no lo es,
para mi la idea de la muerte con final absoluto es una fuente de inspiración,
de poder y de enfoque.
Me gusta meditar
a cerca de mi muerte y contemplarla. Eso me ayuda a enfocarme y a darme cuenta
que no tengo tanto tiempo como creo, que en cualquier momento mi fin puede
llegar, de cualquier manera y en el lugar menos esperado.
Una frase a cerca
de la muerte que me gusta mucho la dijo un personaje de ficción, El Doctor
Hannibal Lecter, y dice así:
“Siempre me ha
reconfortado la idea de la muerte, que mi vida puede acabar en cualquier
momento me permite… apreciar completamente la belleza, el arte y el horror de
todo lo que este mundo puede ofrecer.”
La idea de la
muerte puede encausarse para convertirla en una fuente fuerza y motivación, de
premura y de perspectiva para la toma de decisiones. Don Juan Matus, un brujo, guerrero
y hombre de conocimiento que le pasó sus enseñanzas al antropología Carlos
Castaneda y que este plasmo en una serie de libros, aconsejaba usar a la muerte
como consejera:
<<La muerte
es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como siempre lo
haces, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado,
vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te
equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá:
“Todavía no te he tocado.”>>
Don juan también decía
que la muerte nos sigue a todos lados y que es nuestra eterna compañera:
“- La muerte es
nuestra eterna compañera -dijo don Juan con un aire sumamente serio-. siempre
está a nuestra izquierda, a la distancia de un brazo. Siempre lo estará hasta
el día en que te toque”
La Muerte es una parte
del destino inevitable del ser humano, y de los seres vivos, todos tenemos programado
un encuentro con ella y aunque tratemos de ignorarla o negarla es un hecho que está
y que es parte del mundo y del universo. Vivimos en un Cosmos donde todo está en
un constante proceso de creación y destrucción, de nacimiento y muerte; nuestra
vida es resultado de esos procesos que han durado eones, nuestra eventual muerta
también es parte de todo eso.
Pensar en mí muerte me apremia a disfrutar más la vida, a poner
atención al presente y lo que hago día con día. Pensar en la muerte de mis seres
querido me ayuda a estar preparado para su partida, uno no puede vivir pensando
que sus seres queridos serán eternos. Pensar en la muerte es estar preparado para
recibirla cuando toque la puerta de tu casa y venga por ti o por alguien que amas.
Pensar en el hecho innegable de que eventualmente todos vamos a morir me ayuda
a ser más cuidadoso en mis tratos con los demás a tratar de ser más comprensivo
y compasivo pues al final de cuentas todos cargamos con el mismo destino.

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