miércoles, 24 de febrero de 2021

4.- La Vida y La Muerte

 


A lo largo de mi vida y de mi aprendizaje he aprendido que plasmar en palabras mis ideas puede ayudarme a estructurar mi realidad de una mejor manera. En este texto quiero dejar por escrito algunas de mis ideas a cerca de la vida y de la muerte y mi visión sobre estas fuerzas a las que estamos inevitablemente destinados; como seres humanos estamos destinados a vivir y a morir, son las únicas cosas verdaderamente inevitables que nos ocurren, aunque también hay un tercer echo inevitable el cual es el dolor. Pero de todo eso escribiré próximamente en una entrada que probablemente llame “El destino del ser humano”.

La Vida.

Me gusta pensar que la vida es un milagro, regalo y un desafío. Considero que vivimos en mundo que puede ser hermoso, maravilloso y hasta cruel y  aterrador. El mundo como la vida también  es un milagro, un regalo y un desafío. Y ahora explicaré por qué lo considero así.

La vida es un milagro porque las posibilidades de estar aquí y ahora entre todas las posibilidades de existencia es muy poca, porque todos los eones  que nos precedieron y los cambios en la evolución de la vida son hechos milagrosos que dieron como resultado que estemos presentes ahora, un hecho que hubiese ocurrido de alguna manera diferente y no estaríamos aquí.

La vida es un regalo porque tenemos todo esto, tanto lo que  somos como el mundo que nos rodea, que nos permite experimentar el mundo. Nuestro cuerpo es un regalo que nuestros ancestros nos legaron después de millones de años de evolución; estas manos que me permiten escribir todo esto son un regalo de mis ancestros evolutivos que las desarrollaron e. Si necesidad de sobrevivir al los desafíos sin fin de la vida; estos ojos con los que puedo contemplar el mundo también son un regalo de estos ancestros así como mi capacidad de caminar de manera bípeda y también l oes mi cerebro que me permite sentir y experimentar el mundo de una manera muy particular. Yo soy el resultado del esfuerzo de mis ancestros y lo que soy es un regalo que me han dejado para disfrutar el mundo y sobrevivir a sus desafíos.

Siguiendo con mi razonamiento considero que la vida es un desafío, un desafío sin fin; la vida puede tener muchos aspectos crueles y aterradores, sobrevivir de la mejor manera a ellos es nuestro desafío como seres vivientes  y desafiarnos a nosotros mismos es nuestro desafío como seres humanos. El enfrentar los desafíos de la vida y al desafiar nuestra propia naturaleza estamos dejando un regalo muy valioso para las próximas generaciones y para el mundo mismo. Al superar estos desafíos ayudamos a aumentar la escala de complejidad del mundo y generar un equilibrio mejor; hasta ahora como especie no lo estamos haciendo muy bien que digamos, pero ya el mundo y la vida se encargarán de sacudirnos con un gran desafío en el solo nos quedará la opción de cambiar y superarlo o la aniquilación de nuestra especie.

 

La Muerte.

Desconozco si después de la muerte hay algo más  o hay otra vida, si reencarnamos o nuestra conciencia trasciende a otros planos de existencia. Soy un ignorante en ese aspecto y buscar una creencia o un dogma que me dé esperanzas y me haga tener fe en que mi muerte no es el final me haría aún más ignorante. Así que prefiero pensar que la muerte es el final absoluto, tanto del cuerpo físico como de la conciencia. No me gusta llenarme la cabeza de falsas esperanzas. Quiero creer que mi muerte será mi final, el final de mis sensaciones, de mis dolores y de mis anhelos, el final de lo que soy; y aunque parezca una visión pesimista o deprimente yo pienso que no lo es, para mi la idea de la muerte con final absoluto es una fuente de inspiración, de poder y de enfoque.

Me gusta meditar a cerca de mi muerte y contemplarla. Eso me ayuda a enfocarme y a darme cuenta que no tengo tanto tiempo como creo, que en cualquier momento mi fin puede llegar, de cualquier manera y en el lugar menos esperado.

Una frase a cerca de la muerte que me gusta mucho la dijo un personaje de ficción, El Doctor Hannibal Lecter, y dice así:

“Siempre me ha reconfortado la idea de la muerte, que mi vida puede acabar en cualquier momento me permite… apreciar completamente la belleza, el arte y el horror de todo lo que este mundo puede ofrecer.”

La idea de la muerte puede encausarse para convertirla en una fuente fuerza y motivación, de premura y de perspectiva para la toma de decisiones. Don Juan Matus, un brujo, guerrero y hombre de conocimiento que le pasó sus enseñanzas al antropología Carlos Castaneda y que este plasmo en una serie de libros, aconsejaba usar a la muerte como consejera:

<<La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como siempre lo haces, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: “Todavía no te he tocado.”>>

Don juan también decía que la muerte nos sigue a todos lados y que es nuestra eterna compañera:

“- La muerte es nuestra eterna compañera -dijo don Juan con un aire sumamente serio-. siempre está a nuestra izquierda, a la distancia de un brazo. Siempre lo estará hasta el día en que te toque”

La Muerte es una parte del destino inevitable del ser humano, y de los seres vivos, todos tenemos programado un encuentro con ella y aunque tratemos de ignorarla o negarla es un hecho que está y que es parte del mundo y del universo. Vivimos en un Cosmos donde todo está en un constante proceso de creación y destrucción, de nacimiento y muerte; nuestra vida es resultado de esos procesos que han durado eones, nuestra eventual muerta también es parte de todo eso.

Pensar en mí  muerte me apremia a disfrutar más la vida, a poner atención al presente y lo que hago día con día. Pensar en la muerte de mis seres querido me ayuda a estar preparado para su partida, uno no puede vivir pensando que sus seres queridos serán eternos. Pensar en la muerte es estar preparado para recibirla cuando toque la puerta de tu casa y venga por ti o por alguien que amas. Pensar en el hecho innegable de que eventualmente todos vamos a morir me ayuda a ser más cuidadoso en mis tratos con los demás a tratar de ser más comprensivo y compasivo pues al final de cuentas todos  cargamos con el mismo destino.

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