Escribir a cerca de estos temas me parece algo un poco místico y poco racional, supongo que todos llevamos algo de misticismo e irracionalidad en el interior; Más que nada yo lo veo como una metafísica personal y también un poco como una mitología personal que uso para que todo esto, el mundo, tenga un poco más de sentido y brillo al menos para mí.
El Destino es para mí una de las tres fuerzas existenciales a las que está sometida mi vida, para bien o para mal, todo depende del enfoque que uno tenga al verse cara a cara con ellas, siendo estas El Destino, El Amor y La Voluntad.
El día de hoy voy a escribir a cerca del Destino que cargamos por el hecho de haber nacido como seres humanos. Pará eso primero debo definir lo que él Destino es para mí; Desde mi punto de vista el Destino no es una promesa o profecía individual que va a cumplirse, no, para mí el destino es colectivo y el "Destino del Ser Humano" nos involucra a todos y todos vamos a pasar por las situaciones o eventos que abarcan ese destino, que es inevitable pues somos humanos y por eso estamos destinados a que nos pasen cosas de humanos.
El Destino para mi es toda la potencialidad que llevamos, todo lo que podemos ser, lo que podemos sentir y lo que podemos hacer para bien o para mal.
Así que yo pienso que como ser humano estoy destinado al dolor, al sufrimiento, a sentir como mi cuerpo se rompe, estoy destinado a la enfermedad, a padecer los males del cuerpo que me tengan que tocar.
Es mi destino también el dolor emocional que inevitablemente sentiré por diversas situaciones en mi vida; mi destino es sentir tristeza hasta derramar lágrimas, sentir frustración por no lograr mis metas y enojo por las cosas que no me agradan o según mi capricho son injustas.
El hambre también está escrita en mi destino, también estoy destinado a sentirme sediento; también estoy destinado a sentir los rigores del frío y el ardiente calor de los días de verano.
Estoy destinado a envejecer, a ser testigo de primera mano de la degradación y deterioro de mi cuerpo y de mi mente, a perder la deztreza de la juventud y a perder poco a poco los recuerdos que con tanto cariño guardo.
Resultare herido también por otros seres humanos, eso también es parte de mi destino; la traición, el engaño y la mentira serán arrojadas a mi y yo las arrojarse a otros teniendo buenas o malas intenciones.
La Muerte está al final, esperando pacientemente, mi destino inevitable es encontrarme con la muerte, morire tarde o temprano. Un día, un día como cualquiera para el mundo, dejaré de ser todo esto que soy para no velver, quizá, nunca; me ire a un eterno sueño.
Pero antes de que me llegue la muerte mi destino me depara muchas cosas más pues mi destino también es que contemple su actuar sobre los demás, sobre mis seres queridos y amados; así pues estoy destinado a ver cono mis personas amadas enferman y se rompen, como engañan y son engañadas, como envejecen y sus cuerpos y mentes se deterioran, como me olvidan por la misma vejez, sere testigo de cómo los hiren e incluso yo mismos los puedo llegar a herir; y si ellos no me ven morir yo los veré morir a ellos.
Más aunque el destino de los humanos hasta ahora puede sonar algo cruel no olvidemos que las monedas tienen dos caras y cada ying tiene un yang.
Mi destino también es el placer y gozo, es inevitable que mi cuerpo reciba caricias y que sienta el vigor de la vida latiendo en mi. Mi destino es experimentar los placeres de mi cuerpo.
Sentir que mi espíritu se eleva, sentir el triunfo y la victoria en algún momento de mi vida será inevitable porque también es parte de mi destino poder reír a carcajadas, cantar y bailar de felicidad y llorar de alegría y de amor.
Estoy destinado a disfrutar de mi cuerpo, del vigor de los años de juventud, a sentir la placentera sensación de relajación después de hacer un arduo trabajo o ejercicio. Mi destino es comer comida deliciosa y saciar mi sed con bebidas de múltiples colores y sabores.
Mi destino también me obliga a colaborar con otros seres humanos como yo para vivir lo mejor que podas, para evitar los conflictos y para facilitarnos la vida pues tarde o temprano encontraré a otros seres humanos en los que podré confiar plenamente y sin resguardos y juntos colaboramos para hacernos mejores los unos a los otros.
Bailar con mis amigos, reír y disfrutar de momentos de paz y ocio, ver como cumplen sus sueños y llegan a sus metas, verlos disfrutar de sus vidas, estar presente en esos maravillosos momentos de la gente que es importante para mí también es mi destino.
Mi destino es vivir con todo lo bueno y lo malo que conlleva, con todo el placer y el dolor, el hambre y la hartura, la compañía y la soledad, el amor y el desamor, la alegría y la trizteza, la salud y la enfermedad; pero vivir al fin.
Mi destino es morir. Pero aún antes de morir mi destino es desafiar al destino mismo para así sentir que la vida ha tenido algún sentido, porque es parte de ser humano el no conformarse con el destino y siempre tratar de ir más allá de lo que nos está predeterminado; y aunque pueda sonar contradictorio yo pienso que a este destino hay que aceptarlo, amarlo y desafiarlo.
Debemos amar nuestro destino porque es un regalo del mundo, es parte de la experiencia humana, es todo lo que podemos llegar a tener. Amar nuestro destino como humanos es empezar a amarnos a nosotros mismos. Debemos aceptar nuestro destino porque estamos expuestos a él e inevitablemente nos va a tocar gozar de sus bondades y enfrentar alguna de las situaciones adversas que conlleva, aceptar el destino es estar preparado para sovrevivir cualquier cosa que este nos ponga enfrente, es evitar que nos tome por sorpresa y por tanto evitar el sufrimiento. El ser humano ha estado desafiando a su destino prácticamente desde que apareció en el mundo, somos desafiantes natos, desafiarnos a la muerte, a la vida y al mundo. Desafiar al destino, después de amarlo y aceptarlo, nos pone en camino a una vida más plena y significativa porque desafiar a nuestro destino es desafiarnos a nosotros mismos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario