lunes, 15 de marzo de 2021

16.- La vida no se entrega a ti.


La vida no te va a dar todo eso que tu crees que te mereces, ni va a ser como tu quieras que sea. Mientras mejor y más rápido  entiendas esto menos vas a sufrir. Por algo una de las nobles verdades del budismo dicta: la vida conlleva sufrimiento. También dificultades y desasosiegos, considero que uno de los desafíos de esta vida es sobreponerse a todo esto; ser alegres, serenos, claros y fluidos a pesar de las adversidades de la vida y de los retos del mundo. 

* ¿Por qué la vida no me va a dar lo que yo merezco?

-Porque no funciona así.

El mundo no funciona así, la vida no funciona así; todo esto no está aquí para ajustarse a tu capricho o a tu visión del mundo; el mundo es como es aunque tu no lo quieras. La naturaleza es cruel, todos los días son una lucha por sobrevivir, ya estás en medio de esa lucha, en una lucha no vas por ahí pidiendo que te den lo que te corresponde, no vas por ahí pidiendo que se te dé lo que mereces; en una lucha uno busca sobrevivir. Se nos olvida todo esto por la vida cómoda que llevamos en nuestras ciudades, con nuestra tecnología que nos ha facilitado tanto la supervivencia que podemos darnos el lujo de fingir que el día a día no es una lucha por sobrevivir. Nos desconectamos del mundo y del instinto de supervivencia, tan desconectados que cuando nos ocurra algo que nos ponga a prueba es muy probable que termine con resultados trágicos para nosotros. 

-Porque ni tu sabes lo que  quieres, ni quien eres, ni donde estás. 

No sabes lo que quieres porque te han metido tantas cosas en la cabeza, te han manoseado tanto el cerebro con ideas contradictorias y esclavizantes que no te das cuenta que  lo que tu crees que quieres y lo que tu crees que es bueno para ti son ideas implantadas para que funciones como un engranaje más del sistema social al que estas atado. 

De la misma manera no sabes quien eres, te han contado tantas cosas de ti, te has contado tantas cosas de ti, te han metido sueños ajenos y has creado los propios tomando como ejemplo todo lo que te rodea, toda la programación.  No sabes quien eres porque no has tomado nunca en serio la tarea de conocerte a ti mismo íntimamente ¿cuántas veces has actuado impulsivamente y te has arrepentido? ¿Cuántas veces has tenido conductas autodestructiva que repites y n o entiendes  por qué lo haces si sabes que te daña? No te conoces, eres ajeno a ti mismo, estás atrapado bajo tu piel con un desconocido. 

-Porque tu bienestar no es prioridad de la sociedad. 

Solo eres un ciudadano, un consumidor, una persona que aporta, un criminal, un recurso humano, un número. Al menos así nos trata el sistema que más que velar por el bienestar humano busca el bienestar ecinomico, la productividad y un progreso ciego. Toma un objeto de tu vida cotidiana y busca su origen ¿quién lo manofactura? ¿Bajo qué condiciones trabajan? ¿De dónde salen las materias primas? ¿Qué impacto ecológico tienen su obtención? ¿En qué condiciones trabaja la gente que lo extrae?¿Cuánto gana el empresario? ¿Cuánto el trabajador? Si seguimos el hilo hasta lo más hondo encontraremos en la gran mayoría de los casos explotación y contaminación de la naturaleza, brutalidad hacia los animales, empleados mal pagados o de plano esclavos, trabajo infantil y gente enriqueciéndose de ello. El precio del progreso dirán algunos, esos que sueñan con ser ese rico que está en la cima de la cadena de explotación cuando está más cerca de ser un esclavo explotado. 

Por mera aleatoriedad tuvimos la suerte de nacer aquí y no en un país donde acabaríamos como mano de obra, barata o esclava, en la producción de los productos que otros países consumen  o la extracción de los recursos que para fines ajenos a nuestro bienestar; O en alguna zona marginada de este mismo país, sin acceso a los servicios básicos, alimentación de calidad, educación y dignidad humana. 

*Sin temor ni esperanza. 

Esto no significa que te rindas o te resignes a que no puedes lograr nada y por lo tanto no vale la pena intentarlo; Tienes que aceptar el reto de estar vivo aquí y ahora aunque sea muy probable que fracases, sufras y dueala, porque también puede ocurrir lo contrario. Hay que ir sin temor a la derrota y sin esperanza en la victoria. 

Hay que decirnos a nosotros mismos: yo quiero lograr esto y lo voy a intentar con todo lo que tengo, si triunfo esta bien, si fracaso esta bien, al menos lo intente. Quizá solo así dejemos algo bueno al mundo. 

Al final de cuentas, ganes o pierdas victorioso o derrotado, la muerte lo borra todo. Supongo que es mejor morir sabiendo que por lo menos lo intentaste a morir con la  incertidumbre de no haberlo intentado. 





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