domingo, 9 de enero de 2022

Cuentos 1: Chubasco.

El año pasado lo ocupé escribiendo un poema por semana, salieron 52 poemas en total, este año me pongo la tarea de escribir un cuento o relato breve por semana; En verdad no espero mucho, solo es un ejercicio de practica para desarrollar la habilidad narrativa.  Demos comienzo pues. 



Luis  había llegado a casa después de un largo día de trabajo, el día había sido bastante lluvioso y sus zapatos estaban algo mojados, aun así lo primero que hizo fue buscar en la cocina algo para comer, moría de hambre, pronto se decepcionó al darse cuenta que no había mucho con que preparar algo de comer y tampoco comida que recalentar. "tendré que ir a comprar algo" pensó. Tomó su paraguas, por si llovía una vez más, y salió en busca de algo para cenar. 


Decidió comprar un par de hotdogs en un local que estaba a unas cuantas calles de donde vivía, mientras caminaba sus sospechas se hicieron ciertas pues una llovizna comenzó a caer, se alegró de haber llevado si paraguas con él. Cuando por fin llego al local de comida pidió "un par de hotdogs y una fanta para llevar" y se sentó a mirar caer la llovizna mientras preparaban su pedido. Más tarde cuando ya estaba pagando, mientras le daban su cambio( aquí tiene 15 pesos joven, gracias por su compra) un fuerte viento sacudió los árboles y un fuerte aguacero se dejo caer. Parecia una tormenta tropical, caía agua a torrentes y el viendo la arrojaba contra los cristales del local con fuerza, "ujule, vamos a temer que cerrar",  Nuestro amigo decidió esperar un momento a que el aguacero se calmara un poco. 


Unos 10 minutos después, cuando llovía un poco menos, salió del local y se puso en marcha; las calles de su colonia estaban en muy mal estado por lo que a la más leve llovizna se llenaban de charcos y se inundaba en algunas partes. Luis avanzando por la banqueta mientras saltaba los charcos y trataba de que los autos que pasaban no lo salpicaran. De pronto sintió un cambio de temperatura en su piel y súbitamente un ventarrón se dejó caer sobre la calle y le arrancó el paraguas de la mano perdiéndolo  en la noche. La lluvia le azotó la cara y cuando trataba de buscar refugio en algún techo un resplandor azul lleno todo su campo de visión y segundos después un tronido estalló al mismo tiempo que las luces de toda la colonia se apagaban. Después de salir de su aturdimiento Luis se refugió en una cochera de una casa abandonada. La lluvia no dejaba de caer y los relámpagos iluminaban la noche. Se quedó ahí un largo rato. 


Cuando la lluvia torrencial  se transformó en una pesada llovizna se arriesgó a salir, no pensaba quedarse ahí toda la noche, a pesar de que la energía eléctrica no había regresado. Luis caminaba a oscuras por la calle, midiendo sus pasos pues según él recordaba por ahí estaba una alcantarilla que no tenía tapa, desde hace meses, y las calles estaban lo suficientemente inundadas como para que esa trampa no se notara; mientras caminaba se imaginó cayendo en esa alcantarilla destapada, hundiéndose para ya no salir. Caminaba con mucho cuidado, entonces recordó, sin querer, que el año pasado un huracán había  azotado su ciudad y unos cocodrilos de un criadero escaparon, la mente humana es así, a veces te hace recordar cosas innecesarias en momentos incómodos. 


Así que a su miedo de caer en una alcantarilla destapada se le unió la idea de que unas fauces salieran de la oscuridad y lo arrastraran a su muerte. ¡Magnífico! Pensó. Luis casi grito cuando, después de un destello azul, el estallido de un trueno llenó el aire. Y cuando las luciérnagas pasaban cerca de sus pies pensaba que eran los ojos de alguno de esos cocodrilos fugados que estaban por ahí acechando. Cuando se encontraba a un par de calles de su domicilio el aguacero cayó una vez más, empapandolo, entonces apuró el paso ya dándole igual la alcantarilla oculta, los cocodrilos o los truenos que surcaban el aire con su inconfundible azul seguidos de su inconfundible estruendo. Camino en la oscuridad con el agua escurriendo  todo su ser. Cuando al fin estaba frente a su casa dejó de llover y la electricidad regresó. Luis ceno un par de hotdogs mojados esa noche. 



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