viernes, 4 de octubre de 2024

Las Quinientas 12.- Acerca de Dios, del artista y de los chamanes.

 

Arte: Leonora Carrington "El mundo mágico de los Mayas", 1963-1964.

Si hay algo que puede calmar la ansiedad en la cabeza de alguien es hacer correr las palabras en el teclado, verlas fluir de tus dedos y materializarse en el procesador de textos, de tu cabeza a la pantalla, o  en un cuaderno, de la punta de de la pluma al papel, o  en una máquina de escribir con el tac, tac, tac, tac de las teclas al estamparse contra el papel para plasmar los caracteres que poco a poco van formando las palabras, tac, tac, tac; Como los cascos de un caballo que se aleja en el horizonte a toda prisa … tacatá, tacatá, tacatá, tacatá, sabrá Dios a donde te llevaran las palabras, y digo que sabrá Dios por que el mismo dios creó el mundo con sus palabras.

Dios es un escritor, el escritor, y artista, primigenio, y al hacernos a su imagen y semejanza, o al haberlo hecho nosotros así,  nosotros, sus hijos, amamos crear historias, por algo el pegamento social más poderoso es el chisme, tenemos un deseo por crear grabado en nuestros genes, al fin de cuentas fuimos creados por un creador,  y  aunque el entretenimiento y las comodidades de esta época hacen que este deseo se encuentre dormido en la mayoría de nosotros, relegado a un segundo o tercer plano por las obligaciones y responsabilidades de la vida. Sin embargo el artista, el mago, el niño, aún perdura dentro de nosotros y desea con avidez darse a la fuga aunque sea por un rato, yo lo dejo que corra con las teclas de la computadora, tacto, tacatá, tacatá, tacatá. Lo dejo que se suba al caballo salvaje de la escritura y que corra y corra y corra como si todos los demonios del infierno, o de la vida en esta sociedad,  lo persiguieran, al menos durante un rato, al menos durante los momentos que las responsabilidades y obligaciones lo permiten. 

El ser humano es un animal hecho, ya sea  por Dios o por la naturaleza a través de interminables miles de años,  para ser un artista, para correr salvaje con su tribu ,  grafiteando cuevas, tocando improvisados instrumentos musicales hechos con los restos de sus animales de casa y, más que nada, inventando historias; Los chamanes, las viejas y los viejos de la tribu, eran los expertos en contar historias, en encender la imaginación de los más jóvenes, los ayudaban a entender el mundo y se encargaban  de darles algo en que creer y algo que buscar, esa era su función, estaban en contacto con los Dioses que, como ellos también eran artistas y contadores de historias.  Ahora las viejas y los viejos han dejado de ser la voz del artista creador, la conexión con la experiencia divina, ahora  son apartados de la sociedad porque según ya no son productivos para la economía, podemos verlos dejar sus últimos años como empacadores en algún centro comercial. 

La mercado y la sociedad nos exige que seamos productivos,  eficientes, exitosos y felices, pero el ser humano no emergió  de la naturaleza para ser productivo, eficiente y feliz, no al menos en los parámetros que nos exige esta era que nos dice que si nos sometemos a lo que otros han planeado para nosotros, y trabajamos de manera productiva y  eficiente, seremos  exitosos y felices; Yo volteo a todos lados y cada vez veo más y más gente solitaria, infeliz y adicta a cualquier cosa que la ayude a escaparse de la realidad. Yo también me escapo de la realidad, ya lo dije antes, me subo al caballo de la literatura y dejo que las teclas corran salvajes tacatá, tacatá, tacatá, tacatá. 

Un día llegaré a un cruce de caminos, a lo mejor me encuentro a Dios o al diablo, a lo mejor ahí descubro que después de todo son la misma persona y que se parece mucho a mi. 


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