Los planes no siempre se van cumpliendo a rajatabla, el camino siempre se tuerce de una o de otra manera, y es que uno no siempre anda buscando adaptarse a los imprevistos, uno solo busca vivir con las menores complicaciones posibles. La mayoría del tiempo la mayoría de nosotros no tiene un plan, solo reaccionamos a las cosas que pasan, a lo imprevisto, a lo trágico, a lo bueno y a lo malo. Vamos mas que dormidos, sonámbulos, bailando un baile ajeno, un ritmo prestado y una melodía vacía. Mas que una vida una tumba. Una cama en una casa que solo visitas para caer dormido, donde un día caerás muerto.
No tenemos hogar y la noche es fría.
Sin sentido y sin orden mis pensamientos rebotan en la bóveda caliza que es de mi cráneo, como el eco en una de esas viejas catedrales de pueblo que cuando no están vacías están llenas de viudas viejas y de pecadores que se arrodillan en busca de una redención. Dentro de mi cráneo también se arrastran cosas, como las ratas en una cañería cuando incursionando en una casa para saquear su preciosa despensa. Allí las culpas y dolores reprimidos rampa, se revuelca las fantasías con las culpas, Dios y el Diablo juegan una partida de barajas, y ninguno gana porque ambos son dos caras de una misma moneda.
Amenaza mi paz la necedad repetitiva de buscar en ella lo que a mi no me hace falta, pero si no me falta ¿Por qué la busco con tanta urgencia? Estoy partido en dos, ahora tengo dos caras como una moneda. Una desprecia, la otra se entrega, yo las detesto.
Lanzo la moneda lejos, no me importa ver el resultado ¿Cara o cruz? Ninguna me favorece.
Me molestan muchas cosas, aunque lo niegue, en mi infructuoso afán de no enfrentar en tiempo y forma las dificultades, sale caro dejar para después el sufrimiento, así solo se hacen más grandes y más se llenan de hambre. Uno siempre anda negando las cosas que le molestan, quizá por un intento de cortesía social, con el tiempo uno se harta de fingir, sobre todo cuando las cosas que uno esperaba de la vida no se van cumpliendo. Puta vida, dice uno.
A veces siento que ya no la quiero, pero sé que es un autoengaño, chaquetas mentales, porque no se puede dejar de querer algo que jamás se tuvo, es más, ni siquiera se puede empezar a querer algo si no se tiene, si no se está lado a lado, hasta entonces sólo se trata de deseo.
En resumen, y para concretar, jamás la quise.
No tenemos hogar y la noche es fría.
No hay brazos qué te arropen.
No hay besos que me duerman.
Comes comida helada.
Mientras yo cocino para nadie.
La mañana se derrumbó
calló sobre nosotros
como a las seis de la mañana.
Con un café mal hecho.
Con un pan viejo.
Desayunando con prisa.
Las ojeras te maquillas
de las noches intranquilas.
Lloraste en tu insomnio.
No tienes hogar.
La noche es fría.
Y a mi me sobra
una casa vacía.

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