domingo, 26 de abril de 2026

52 Semanas de cuentos: Cuento de la Semana 16.- Algo de Veracruz.

 




La mugre se amontonaba sobre la ciudad, edificios que poco a poco se iban descascarando, perdiendo ladrillos o trozos de coral, porque muchos  de los primeros refugios y baluartes  levantados por los que para unos eran   invasores, para otros conquistadores o libertadores para otros tantos,  fueron hechos con trozos de mar,  y que la administración pública se negaba a derribar o restaurar bajo el pretexto de "conservar el patrimonio histórico de la ciudad", lo que fuera con tal de no gastar el sagrado presupuesto en frugalidades y no en campos de golf, daba igual que a veces ese patrimonio histórico se derrumbara y matara a uno que otro transeúnte despistado, daba igual siempre y cuando no fuera un turista, sagrados sean sus dólares que inyectan vida a las venas abiertas de américa latina. 

Entonces trabaja en un pequeño negocio turístico que consistía en darle un tour guiado por los principales puntos de la ciudad a los turistas que soñaban con conocerla, uno siempre sueño con conocer lugares donde uno nunca ha vivido porque los romantiza o porque jamás alcanza a ver la mugre que la gente barre bajo la alfombra y no es hasta que uno se va a vivir ahí que se da cuenta que, salvó diferencias culturales, de fondo la gente siempre es la misma, fueron precisamente turistas cubanos los  que  me llegaron a comentar que el centro histórico de Veracruz se parecía mucho a su querida de dientes para afuera Cuba, casi siempre la gente quiere su lugar de origen de dientes para afuera o mejor dicho cuando ya ha escapado de ahí; esa tarde me puse a ver fotos de la Habana y en efecto el decadente centro historico de mi ciudad era una calca de las calles de aquel país bloqueado y humillando por nuestro vecino del norte.

Supongo que de sus fronteras para abajo todos han sido humillados y ofendidos por la gente de aquellos territorios. Pero lejos de señalar al vecino del norte como el culpable de las desgracias, el solo se aprovecha y manipula, veo más, desde mi perspectiva de alguien que vino al mundo en esta ciudad y que muy probablemente muera en esta ciudad sin llegar a ser nadie notable como Yuri, Agustín Lara o Cri Cri,  puedo notar como la riqueza de Veracruz se ha ido moviendo como lo hacen los ricos, al fin y al cabo estos siempre buscan tener sus negocios cerca. Lo más higiénico, bonito, limpio y apto para turistas con buen presupuesto se fue desplazando del puerto de Veracruz a Boca del Río y las recientemente empieza a caminar rumbo a Alvarado, si no me creen solo miren los edificios que se empiezan a levantar por allá y los que cada vez más se van quedando abandonados en el puerto.

Hagan la cuenta de los negocios que surgen por allá y las cortinas que se cierran por acá. Negocios sin negocios. A eso me dedicaba entonces, a llevar a los turistas en una ban climatizada de un lugar a otro para que el calor no los derrota y para que tampoco sintieran el olor a orina y mierda de algunos lugares de la ciudad. Para que vieran lo bonito. 


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