domingo, 30 de enero de 2022

Cuento 4: Relato Cortito.

 


1


La noche envolvía todo; el frescor invernal ponía su ritmo y la gente corría de aquí para allá con sus abrigos. El viento les despeinaba el cabello y los obligaba a entrecerrar los ojos.


2


Ella estaba mirando a la gente desde detrás del mostrador de la tienda, a veces  cuando una ráfaga de viento hacía que la puerta retumbara daba un respingo, no habría clientes hoy, ella lo sabía, un desperdicio de tiempo. Un año atrás había estado viajando por el país, visitando pueblos mágicos, había acabado con sus ahorros y ahora apenas y tenía para pagar la renta. Ella pensó que seguramente el departamento que rentaba estaría lleno de tierra cuando regresara  después de trabajar y que pasaría un buen rato sacudiendo los muebles, el comedor y la cama. tendría que hacerlo o el polvo le causaría comezón toda la noche. Esperaba que su compañero llegara para relevarla en el turno.


3


Esteban el compañero de la chica en el mostrador aún estaba en casa, debatiendo consigo mismo si era en verdad necesario ir a trabajar, la noche era perfecta para continuar tan a gusto en los brazos de Maria. “Qué mi compañera me disculpe pero no pienso ir hoy,  no importa que me descuenten el turno, solo se vive una vez”. Esteban apagó su teléfono, 


4


Ella esperaba con ansias a su compañero, pasaban los minutos  y cuando le llamaba no contestaba. “pinche Esteban” pensó. Al final no tendría que preocuparse por el polvo que el viento dejó en su cama.


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