Escrito del 2 de marzo al 8 de marzo de 2026.
"Oficina en una ciudad pequeña" Edward Hopper.
Los señores Pardo habían fallecido a la nada despreciable edad de sesenta y ocho y setenta años, en un accidente de tráfico que más que una tragedia fue resultado de un absurdo error humano, no sufrieron, fue rápido, como cuando se apaga la tele, luces fuera. Su hijo, Pedro Pardo, respondió no contristeza ni abatimiento sino con el desasosiego de una mente consumida por la rutina laboral, las distracciones constantes de las redes y el sentimiento de que a pesar de todo el mundo seguía su curso. Le parecía absurdo que las dos personas que más le importaban habían Sido borradas de un plumazo de su vida, le pareció absurdo el funeral, le parecía absurda la casa vacía y le parecía absurdo tener que ir a trabajar, así que decidió dejar de hacerlo.; A parte pronto descubrió que la casa de sus padres, esa en la que habían vivido tantas cosas, estaba empeñada al banco, hipotecada, por un préstamo, para quien sabe que cosa, que no se había liquidado en tiempo y forma. La casa ahora era del señor Banco, uno de color azúl, el señor Banco le dió treinta días para desalojar la casa.Pedro podía apelar y extender el pleito legal indefinidamente para tener un techo para dormir sin pagar renta, pero el proceso le parecía algo absurdo y sin propósito. Así que decidí irse, en el patio tenían una Volkswagen Kombi del ochenta y nueve, estaba en un exelente estado pues su padre la cuidaba mucho, sus padres querían viajar hasta Cancún en ella el próximo año para celebrar la recuperación de su madre de un agresivo cáncer, a diferencia de la moto que se había convertido en el transporte preferido del diario de sus padres, en la que habían tenido el accidente, la vida es irónica, un día vences al cáncer y al otro un hombre obeso te pasa encima con su cuatro por cuatro; Pedro pensaba que mucho dinero del préstamo en el que habían dejado como aval la casa había ido a parar en el tratamiento de su madre, en restauraciones para la Kombi y en los planes para ese viaje. Pues bien, Pedro pensaba en vaciar la casa e irse a viajar con la combi a dónde fuera que lo llevará la carretera. Así que vendió todo lo que podía vender, ropa, cuadros, decoración, alajas, cacerolas, vajillas, cubiertos, electrodomésticos y diversos aparatos electrónicos así como herramientas que no le fueran útiles en sus próximos viajes, a través de mercado libre, market place, ventas de garaje y hasta fue a poner un puesto en el tianguis, toda una experiencia.Cuando casi había terminado de vaciar la casa llevaba en el antigüo maletín de oficinista de su padre las pocas cosas que quedaban como testigos dell paso por el mundo de los señores Pardo, documentos oficiales, fotografías, cartas y diarios, guardo el maletín en la Kombi junto a la urna que contenía las cenizas de los dos, en algún momento viajaria a Cancún y esparciria las cenizas en el mar, así acabarían por visitarlo como querían. Dentro de la casa solo quedaban una sofacama, una mesa de centro, un ventilador y el modem del servicio de internet. Escuchaba un podcast en una tablet mientras revisaba las aplicaciones bancarias de sus padres, conocía las contraseñas pues él les había ayudado a darlas de alta, en las cuentas de ahorro había suficiente efectivo como para mantenerse sin problemas, y sin lujos, por lo menos si es meses o estirandolo hasta un año, si sumabamos a ellos el dinero que había sacado de la venta de las cosas de la casa tendría por lo mucho año y medio de comidas, gasolina y paquetes de datos de internet. También formó en la mesita de centri las tarjetas de crédito se sus padres, su papá tenía tres, incluyendo la del banco azul, y su madre dos, también tenían un par de tarjetas departamentales cada uno. Por fortuna los bancos aún no se enteraban de el fallecimiento de sus clientes, y Pedro no tenía intenciones de ir y avisarles, incluso la tarjeta del banco azul, ese que prontamente había acudido a avisarle que se tenía que largar, seguía activa, compro una pizza a domicilio para probarla y el pago paso sin problemas. Así que antes de gastar el cash llevaría al límite las tarjetas de crédito, especialmente la de sus amigos del banco azul.

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